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Diario Expreso Ecuador

Develaciones del reencuentro

El sedentarismo pasa factura en las escuelas con niños digitales con poco dominio del cuerpo y del espacio, lo cual demanda acción urgente de padres y maestros

Referencial. No basta solo el ejercicio en la escuela. Profesores y padres tienen trabajo urgente por delante para combatir el sedentarismo en los niños.

Referencial. No basta solo el ejercicio en la escuela. Profesores y padres tienen trabajo urgente por delante para combatir el sedentarismo en los niños.Canva

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Hace ya algunos días, cuando arrancaba el año escolar, en nuestros habituales paseos por pasillos, espacios pedagógicos y canchas del colegio, llegamos hasta una clase de educación física y lo que observamos fue realmente curioso. Y es que, si creíamos que lo fuerte de las vacaciones atacaba únicamente a los últimos aprendizajes adquiridos o fomentaba la pereza mental, lo que vimos nos mostró desafíos aún mayores.

Durante el trote clásico de calentamiento, observar que niños de ocho años no son capaces de coordinar adecuadamente su cuerpo nos dejó un claro mensaje: las rodillas no subían lo suficiente, los trastabilleos aparecían más de lo esperado y por si fuera poco, alzar los talones hacia atrás mientras avanzaban, resultaba una gran dificultad. Niños digitales, sedentarios, con poco dominio de su cuerpo y del espacio se mostraban en plenitud.

La falta de actividad en la niñez genera falta de equilibrio y afecta la movilidad 

El trabajo que nos espera a educadores y padres es arduo y tiene que ser sacado adelante en conjunto. No basta solo el ejercicio en la escuela: avanzar sobre una tabla de equilibrio, caminar sobre una línea colocando un pie delante del otro, saltar como en una rayuela o el brincar con los dos pies juntos hacia adelante y hacia atrás resulta, para algunos, un esfuerzo titánico, una proeza.

Mas fue mayor el impacto cuando, en la cancha de al lado, pequeños, un año mayores, boteaban balones de básquet; una niña nos llamó la atención, lo hacía espectacular, y no solo que receptaba adecuadamente el balón, sino que luego jugaba con él con su mano palma arriba. Pero, curiosamente, a su lado vimos a un pequeño que, luego del rebote, no pudo coordinar su recepción, siendo golpeado directo en pleno rostro; mas no solo eso, obviamente, el balón despedido salió delante de él, rebotando una y otra vez mientras lo perseguía. Ejercicios viso-motores, de concentración y encaje urgen.

Junto a todo ello, enseñar a escuchar, a observar, a seguir una línea de pensamiento, a comparar, contrastar y quedarse con un mensaje, son retos urgentes que atender y batallas que vencer luego del reencuentro.

Buen trabajo espera a padres y profesores.

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