Rubio de gira
EE.UU. refuerza la cooperación marítima y la lucha contra la minería ilegal en Ecuador tras la gira de Marco Rubio, ante la influencia geopolítica de China

Ecuador, luego de la visita de Marco Rubio, debe lograr que la presencia estadounidense fortalezca la seguridad, atraiga inversión y amplíe nuestro margen de maniobra frente a China.
La reciente gira de Marco Rubio por Colombia, Ecuador y Perú fue mucho más que diplomacia protocolaria. Washington intenta reconstruir un eje político, económico y de seguridad en el Pacífico sudamericano, después de años de avance chino en créditos, infraestructura, minería y comercio.
La elección no fue casual. Colombia es indispensable para contener el narcotráfico y los grupos armados que cruzan fronteras. Ecuador es un punto crítico de salida de droga hacia Norteamérica y Europa. Perú, tercer productor mundial de cobre, ocupa una posición decisiva en la disputa por minerales y cadenas de suministro. Juntos forman un corredor estratégico atravesado por las mismas redes criminales.
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En Colombia, Rubio respaldó una cooperación más estrecha y avanzó acuerdos sobre seguridad, minerales críticos y energía nuclear civil. En Perú, la incorporación a la coalición Escudo de las Américas profundizó el intercambio de inteligencia contra organizaciones transnacionales. Allí quedó expuesta la competencia de fondo. China supera a Estados Unidos como socio comercial peruano y mantiene una fuerte presencia en minería e infraestructura. Washington ha comprendido que no puede contrarrestar esa influencia con discursos. Debe ofrecer inversión, tecnología y acceso a sus mercados.
Para Ecuador, la visita produjo resultados concretos. Rubio anunció que solicitará al Congreso estadounidense 45 millones de dólares adicionales para seguridad, más 10 millones contra la minería ilegal, el reclutamiento de bandas y las finanzas ilícitas. También ofreció un guardacostas y cinco embarcaciones interceptoras, y declaró a Los Tiguerones organización terrorista extranjera. Estas medidas pueden ampliar la vigilancia marítima, perseguir capitales criminales y fortalecer la inteligencia donde las bandas desafían al Estado.
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Pero nada de esto será suficiente sin la debida depuración de la justicia, el control de puertos y cárceles y la lucha contra la corrupción. Ecuador debe aprovechar el apoyo sin posponer sus reformas. La seguridad exige fuerza legítima, instituciones que funcionen y una economía que ofrezca oportunidades reales.
Sacar provecho de la alianza estratégica con EE.UU.
Está gira es una muestra del renovado interés geopolítico hacia Latinoamérica. Estados Unidos busca recuperar espacio frente a China en una región que trató con indiferencia. Ecuador, por su dolarización, su posición marítima y su cercanía a Colombia y Perú, puede convertirse en punto de enlace de esa nueva arquitectura. Esto podría traducirse en inversión, cooperación tecnológica, financiamiento y mejores condiciones comerciales.
Pero hay dos situaciones que debemos evitar a toda costa.
La primera, rechazar la alianza por las viejas taras y consignas antiestadounidenses y antiimperialistas, propias de una izquierda recalcitrante que abrió las puertas a regímenes autoritarios y capitales opacos. La segunda, reemplazar la dependencia de Pekín por una subordinación a Washington.
La visita de Rubio deja claro que América Latina importa. Para Ecuador, esta es una oportunidad excepcional para situarse como un aliado estratégico y lograr que la presencia estadounidense fortalezca la seguridad, atraiga inversión y amplíe nuestro margen de maniobra frente a China.