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Diario Expreso Ecuador

La educación y sus objetivos

Formar buenos ciudadanos, útiles a la sociedad, requiere más que teoría: exige ejemplo, honestidad y valores, desde el hogar hasta la universidad

La educación es la base del desarrollo de una sociedad. Por ello lo fundamental en una buena educación es formar buenos ciudadanos que contribuyan a construir un mejor país.

La educación es la base del desarrollo de una sociedad. Por ello lo fundamental en una buena educación es formar buenos ciudadanos que contribuyan a construir un mejor país.Archivo Expreso

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En el esplendor de la filosofía griega sus filósofos afirmaron que el objetivo de la educación es el cultivo de las virtudes. Agregaron que quienes la impartían debían hacerlo con el corazón, es decir poniéndole todo el empeño para beneficiar la formación de los estudiantes.

Se repite con insistencia que la educación es la base del desarrollo de una sociedad. De aquello se deduce que lo fundamental en una buena educación es formar buenos ciudadanos que contribuyan a construir un mejor país. Para ello es indispensable que durante el proceso educativo se privilegie sembrar valores como la honestidad, la disciplina, la puntualidad, la responsabilidad, el civismo, la lealtad, la sinceridad, el respeto a los demás y su sometimiento a las leyes, la amabilidad; de lo cual se infiere que hay personas bien y mal educadas, a lo que hay que añadir el enseñarles a tener un pensamiento crítico que les posibilite distinguir lo justo de lo injusto, la verdad de la mentira, lo real de lo aparente, la bondad de la maldad.

No hay malos alumnos, hay falta de ejemplo

El conocimiento sustentado en virtudes los convertirá en personas de bien, útiles a la sociedad y no parásitos de ella. Aprenderán a entender la realidad en la que desarrollan sus actividades, a tener conciencia de que el conocimiento es lo único que nos hace iguales, y que este no distingue sexo, etnias, cultos, diferencias económicas. De ahí la importancia de tener una sólida formación en valores; comprender que un acervo de conocimientos que no vaya acompañado de una buena conducta es vacío.

Se afirma con razones que el proceso educativo de una persona comienza en el hogar, donde se aprenden los primeros hábitos. Se los pule en la escuela, se los fortalece en el colegio y se los consolida en la universidad. En todas esas etapas es imperativo entender que en materia educativa más educa el ejemplo que la palabra, de ahí que un profesor debe ser cuidadoso tanto en los conocimientos que transmite como en su comportamiento personal. No existen malos alumnos sino malos profesores, el alumno tiene siempre el deseo de aprender

Educando bien a un niño no será necesario castigarlo de adulto.

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