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Diario Expreso Ecuador

Biodiversidad urbana

Isla Santay tiene un ecosistema diverso por conservar: estas especies alberga

Investigadores y alumnos recuperan el manglar fluvial y monitorean su fauna nativa, mientras cientos de especies se refugian frente a Guayaquil y Durán

Estudiantes de Vinculación a la Comunidad, de la UEES, acompañan a Natalia Molina a realizar labores de mantenimiento y evaluación de los mangles en Santay.

Estudiantes de Vinculación a la Comunidad, de la UEES, acompañan a Natalia Molina a realizar labores de mantenimiento y evaluación de los mangles en Santay.FRANCISCO FLORES / EXPRESO

Carlos Isaac Pino
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Lo que se sabe

  • La academia evalúa 123 hectáreas reforestadas entre 2022 y 2024
  • En la isla Santay se han registrado 230 especies
  • Docentes advierten de amenazas y piden el aporte del sector privado

Más allá del abandono de su infraestructura turística, la isla Santay experimenta una ebullición biológica. El fango, el mangle denso y la maleza esconden dinámicas que la academia local descifra con urgencia.

El trayecto fluvial es lluvioso y el terreno se vuelve pantanoso en pleamar, pero Natalia Molina, bióloga y docente investigadora de la Universidad Espíritu Santo (UEES), lo recorre desenredando la maleza de los árboles jóvenes con la minuciosidad de quien custodia un ecosistema vital. 

Junto a sus alumnos de la materia Prácticas Comunitarias, evalúa 123 hectáreas reforestadas entre 2022 y 2024, divididas en sectores asignados a líderes locales.

A la isla Santay se llega en lanchas luego de que se interrumpió el paso por los dos puentes peatonales que conectaban con Guayaquil y Durán.

A la isla Santay se llega en lanchas luego de que se interrumpió el paso por los dos puentes peatonales que conectaban con Guayaquil y Durán.FRANCISCO FLORES / EXPRESO

¿Qué especies habitan en la isla Santay?

Los árboles superan los dos metros de altura. Durante el trabajo de campo, estrictamente técnico y enfocado en medir el pH, la salinidad y el diámetro forestal, se constata el retorno de la fauna. 

“Es una alegría encontrar manglares que ya florecen y nuevas comunidades de insectos. La academia debe estar al servicio de la comunidad para resolver sus problemas”, enfatiza Molina.

Entre los hallazgos figuran:

  • Dos especies de arañas únicas registradas como Chapoda santay y Chapoda huancavilca
  • Además, los equipos analizan la insólita proliferación de un mangle exótico originario de Bangladesh

A través de estudios de biología molecular y captación de carbono en el suelo, buscan determinar si esta introducción representa una invasión biológica perjudicial o una adaptación aislada en el golfo de Guayaquil.

En la isla Santay hay 230 especies registradas: 117 de aves, 32 de reptiles y anfibios, 71 de polinizadores, seis de mamíferos medianos y grandes, y tres de murciélagos.

En la isla Santay hay 230 especies registradas: 117 de aves, 32 de reptiles y anfibios, 71 de polinizadores, seis de mamíferos medianos y grandes, y tres de murciélagos.FRANCISCO FLORES / EXPRESO

La teoría científica ratifica a las 4.705 hectáreas de la isla como un enclave crítico. La vegetación se sostiene mediante una compleja red de polinización que involucra a 71 especies de visitantes florales, de las cuales 47 son insectos y 24 aves. 

Los escarabajos y abejas mantienen el equilibrio de la flora nativa en un ecosistema que sirve de refugio permanente y migratorio.

Los inventarios detallan la presencia de 117 especies de aves, equivalentes al 7 % del total continental de Ecuador. Entre el follaje y las áreas abiertas transitan aves con alertas de vulnerabilidad como el halcón peregrino, científicamente catalogado como Falco peregrinus, y el perico cachetigris o Brotogeris pyrrhoptera, que dependen de este humedal para su supervivencia.

La herpetofauna no es menos rica, aunque enfrenta amenazas directas. En los humedales y esteros coexisten 32 especies de anfibios y reptiles. Destaca el cocodrilo de la costa o Crocodylus acutus, un reptil clasificado como vulnerable, cuya presencia contrasta con la invasión de especies exóticas. 

En los registros recientes consta la llegada de la rana toro o Lithobates catesbeianus y del lagarto Anolis sagrei. Estos animales introducidos alteran el equilibrio y amenazan con desplazar a la fauna endémica si no se aplican controles urgentes.

A nivel de mamíferos mayores, el aislamiento ha favorecido a depredadores y herbívoros. Un extenso trabajo de fototrampeo confirmó la actividad del tigrillo o Leopardus pardalis, el oso hormiguero o Tamandua mexicana y el venado de cola blanca u Odocoileus virginianus peruvianus. 

Estas especies evaden el ruido urbano y concentran su actividad en las zonas de conservación estricta, lejos de los senderos colapsados.

La contaminación de envases plásticos también afecta al ecosistema de la isla Santay.

La contaminación de envases plásticos también afecta al ecosistema de la isla Santay.FRANCISCO FLORES / EXPRESO

El espectro biológico de Santay se mantiene activo de noche. Jaime Salas, docente investigador de la Universidad de Guayaquil, detalla que desde 2019 la isla cuenta con la certificación de Área de Importancia para la Conservación de Murciélagos. 

“Uno de sus principales objetos de conservación es el murciélago marrón del Pacífico o Neoeptesicus innoxius”, explica. Esta especie es endémica y vulnerable. 

En un artículo reciente elaborado junto a Molina, Salas caracterizó los pulsos de ecolocalización de tres quirópteros insectívoros en los bordes del manglar. La acústica demostró la eficacia de Santay como refugio de forrajeo.

El trabajo del investigador se extiende a los micromamíferos, integrando a los habitantes en las distintas iniciativas de educación ambiental comunitaria.

Amenazas y oportunidades de recuperación en la isla Santay

No obstante, este laboratorio natural enfrenta una amenaza geológica inmediata. La erosión acelerada devora la ribera frontal que mira a Guayaquil. 

Xavier Chalén, director del Programa Marino de Conservación Internacional Ecuador, dimensiona el riesgo. “Alberga un parque de manglar único en el planeta. Si se pierde, definitivamente cae el último reducto de una especie que nunca se ha encontrado en otra parte”, advierte.

Chalén aclara que la erosión y la sedimentación son procesos naturales intensificados por los altos niveles del mar vinculados al fenómeno de El Niño. Para mitigar el impacto, descarta la infraestructura gris tipo muro de contención y sugiere soluciones adaptadas al entorno estuarino. 

“En la naturaleza y en el manglar se pueden usar barreras de caña guadúa para establecer una defensa del sitio que se quiere proteger”, propone el experto.

Un llamado similar hace Molina, pero para el sector privado. “Sería bueno que las empresas se sumen a nosotros, la academia, para realizar labores de cuidado de Santay”, dice, poniendo a disposición su contacto para una labor integral por un ecosistema único por conservar. 

En la isla Santay hay diversidad de especies y biodiversidad que urge proteger.

En la isla Santay hay diversidad de especies y biodiversidad que urge proteger.FRANCISCO FLORES / EXPRESO

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