Editoriales

Si no son todos, no sirve

Con la rápida vacunación global todos ganan.

El turismo de vacunas es la respuesta a la ineficiencia de los gobiernos que no han podido iniciar o avanzar rápidamente en el proceso de inmunización de sus poblaciones. El instinto de supervivencia y el deseo de retomar la vida normal está moviendo a ciudadanos de todo el mundo a viajar a aquellos países donde la aplicación de vacunas se está llevando a cabo de manera ágil. Si su poder adquisitivo se los permite, el primer mundo no debe poner trabas a su ingreso. Este turismo especializado no significa una carga para estos países pues el visitante no solo paga por la vacuna sino que realiza gastos desde el momento en que ingresa, como alquiler de vehículo, hospedaje, alimentación y muy probablemente compras en centros comerciales y entradas a sitios de entretenimiento.

La vacunación es la llave para la reactivación. Establecer restricciones para que no sea fácil acceder a ella es una actitud egoísta y falta de visión, pues en el mundo globalizado de hoy, superar la crisis económica mundial y retomar la normalidad solo será posible si la mayor parte de habitantes del planeta están vacunados. Lo contrario implicaría vivir en un mundo recurrentemente amenazado por brotes de nuevas cepas o aislado por temporadas. Con la rápida vacunación global todos ganan.