Editoriales

La razón de miles

Una planilla inflada puede ser un error. Un cliente puede querer ser más listo que otros y buscarse la maña para no pagar. Pero miles de reclamos no son una conspiración. Son una muestra de un servicio deficiente’.

Un usuario puede estar equivocado. Un cliente puede haber sido afectado por un error puntual. Un ciudadano más listo que otro puede intentar aprovechar la coyuntura para no pagar su factura. ¿Pero miles de consumidores de luz que presentan sus quejas, se toman el tiempo de reclamar, pelean hasta el final, se desesperan y vuelven a reclamar cuando el caso se repite, están equivocados? Es eso lo que dice la empresa responsable del servicio eléctrico cuando presenta una y mil justificaciones para validar planillas infladas hasta lo inverosímil.

Nadie dice que no haya un margen de error, pero si alguien no ha estado en su casa, la teoría de que sus electrodomésticos son viejos o de que el calor le hizo usar los aires acondicionados se desmonta. Más que una mentira, es una tomadura de pelo. Miles de ciudadanos y miles de quejas recurrentes no son una conspiración. Son una muestra de una gestión que requiere urgentemente dos cosas: la primera, seriedad y responsabilidad en el servicio al cliente que reciben los contribuyentes -esos seres que pagan impuestos para tener acceso a servicios públicos- y, la segunda, una solución cabal. No excusas ni largas. Sin aplazar, por supuesto, una auditoría que permita ver cuál es el origen de tamaño problema de gestión.