Editoriales

No a la dispersión del voto

"Conviene empezar a reflexionar sobre las consecuencias del comportamiento de los electores"

Más amplia que nunca es la oferta de candidatos que aspiran a merecer el voto popular. Ello, si los electores deciden otorgarlo sin reflexionar sobre los posibles impactos de una gran dispersión, podría dar lugar a muy negativas consecuencias.

La primera sería que el futuro gobierno nacería con debilidad de origen y bien se sabe de la dureza de las tareas que deberá enfrentar. Sin duda, un gobierno con fuerte respaldo popular tendrá más capacidad de lograr buenos resultados. A ‘contrario sensu’, uno débil puede inaugurar un proceso de inestabilidad política. Otra, lamentablemente innegable, es que la dispersión podría facilitar la manipulación de la voluntad de los sufragantes, de modo que esta no se evidencie en el resultado oficial que se proclame. Para que una victoria no pueda ser escamoteada se requiere un amplio margen de ventaja sobre quien ocupe el segundo lugar. Por supuesto, también deberán los candidatos y sus agrupaciones políticas organizar el control electoral como es debido. Finalmente, un efecto negativo ya generado es el flaco fondo electoral que recibirán los postulantes, fondo que de paso, dada la crisis económica, todavía no ha sido aportado por el Gobierno nacional. Ojalá en la fiesta democrática que se inicia, el pueblo exija ofertas serias, no demagógicas.