Editoriales

No disparen

Es probable que muchos hayan pensado en abatirlo, pero fue evidente que ninguno supo manejar la situación.

E l aumento de los índices delincuenciales en la ciudad y en el país, ha encendido la polémica sobre si la policía debe disparar cuando la vida de una persona esté en un riesgo inminente. Sonaría convincente si se considerara que la fuerza uniformada tiene la obligación de proteger a la ciudadanía cuando la situación llegue a niveles críticos. Sin embargo, no solo habría que revisar las consecuencias legales que tendría el hecho de que un agente use su arma para disuadir, tomando en cuenta que existen niveles determinados para el uso de la fuerza, sino también aspectos técnicos y operativos relacionados con la capacitación del personal. ¿Están listos física y psicológicamente para enfrentar el estrés y dominar la adrenalina en un momento de vida o muerte? Sería importante conocer con qué frecuencia se usan los polígonos de entrenamiento, qué tipo de armas son necesarias en esos casos; en definitiva si, antes de tomar esa decisión, la Institución policial está lista para enfrentar un evento en el que el destino de una persona está en riesgo. El antecedente es el caso del sujeto que asesinó a puñaladas a una mujer embarazada en Ibarra, frente a un contingente policial que no pudo evitarlo. Es probable que muchos hayan pensado en abatirlo, pero fue evidente que ninguno supo manejar la situación. Es urgente que las unidades contra el crimen tengan las armas necesarias y equipos modernos para hacer su trabajo con eficiencia. Antes de disparar, hay que capacitar.