Editoriales

Ciudades desordenadas

El crecimiento de una ciudad no puede darse sin la existencia de un plan maestro, sin que se haya trabajado en una planificación que abarque por lo menos los próximos 30-50 años.

Así como a nadie se le permite construir una casa sin tener planos, el crecimiento de una ciudad no puede darse sin la existencia de un plan maestro. ¿Cómo se la puede proyectar sin que se haya trabajado en una planificación que abarque por lo menos los próximos 30-50 años? Se apunta a que Guayaquil crezca hacia la vía a la Costa, sin embargo, esta zona constituye el mejor ejemplo de desarrollo desordenado. No hay, o por lo menos no ha sido dado a conocer, un programa de construcción de vías alternas paralelas y transversales que apunten a descongestionar la “carretera” en el tramo donde se encuentran ya asentadas decenas de ciudadelas, y por la que, de construirse el nuevo aeropuerto en Daular, circularán a diario miles de vehículos livianos y pesados. Sin contar con los retornos tras la culminación de feriados, en los que las caravanas de autos se extienden a varios kilómetros del peaje. El congestionamiento será todavía mayor al que se registra en la Vía a Samborondón, donde tampoco existen rutas alternas que permitan un tránsito fluido.

Asimismo, no se conoce de extensas áreas verdes, deportivas y parques proyectados para este sector, que satisfagan la necesidad de la población -acentuada por la pandemia- de practicar actividades al aire libre, sin aglomeraciones y con seguridad.