Ciego, sordo, mudo y además cínico
La compra de medios con financiamiento opaco genera cuestionamientos sobre la actuación de la UAFE y la falta de controles institucionales

La operación financiera detrás de la adquisición de medios despierta dudas sobre supervisión y transparencia.
Para que el director de la UAFE no se haya percatado o, al menos, no haya sentido algo de curiosidad ante la evidentemente irregular inversión de 2,6 millones de dólares realizada por un asambleísta suplente, sin recursos económicos conocidos, para comprar La Posta y Radio Centro, hay al menos cuatro posibilidades: a) Haber demostrado una ineptitud digna de estudio. b) Haber sido aceitado por alguna fuerza oscura para hacerse el sordo, el ciego y el mudo. c) Ser un avivato y no decir ni hacer nada, a sabiendas de que hay algo que apesta en este asunto y de que se va a beneficiar con el negocio.
También puede ser que, en el caso de marras, haya operado una mezcla de dos de estas circunstancias o, incluso, las tres simultáneamente.
Dudas sobre financiamiento y supervisión institucional
Si a lo ocurrido en agosto de 2025, cuando se concretó la compra de esos dos medios, se agregan los estados financieros del ejercicio fiscal de 2025 que Galamedios —la flamante dueña de ambos medios— presentó hace pocos días ante la Superintendencia de Compañías, el asunto adquiere proporciones bíblicas. Y eso porque la información que allí consta no solo confirma lo que ya era sospechoso hace casi un año y medio, sino que lo potencia dramáticamente.
De acuerdo con los datos contenidos en esos estados financieros, resulta que La Posta y Radio Centro, dos medios que trabajan sin empacho para amplificar el mensaje y la agenda del Gobierno nacional, fueron comprados gracias a un endeudamiento de 2,6 millones de dólares del que lo único que se sabe es que no provino del sistema bancario. Es decir, alguien se endeudó por ese gigantesco monto, aparentemente sin ningún interés en obtener un rendimiento financiero. En otras palabras, desde un punto de vista empresarial, alguien puso ese dinero por las puras alverjas.
Señalamientos a exdirector por posible omisión
¿Cómo es posible que quien estuvo al frente de la UAFE durante todo ese tiempo no haya sido capaz de prender las alarmas? Pues bien, la única explicación radica en una de las tres posibilidades citadas al inicio de este artículo o en una combinación de dos de ellas, o incluso de las tres.
Pero el asunto adquiere una dimensión de cinismo sin igual cuando ese funcionario, que tenía que haber detectado la operación, aparece en una entrevista en un medio también financiado de forma misteriosa —al igual que La Posta y Radio Centro— y sostiene que dos empresas periodísticas que se someten a todos los controles legales, Expreso y Ecuavisa, deberían transparentar el origen de sus ingresos: un asunto sobre el que, precisamente, quien debería saber si existe alguna irregularidad es el mismo que hizo la pregunta.
Pues bien, ese personaje es el actual secretario de la Administración, José Julio Neira. Él fue director de la UAFE durante todo el tiempo transcurrido desde la compra.