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Diario Expreso Ecuador

Soluciones ignoradas

Ecuador enfrenta nuevamente el riesgo de una crisis energética, con soluciones temporales y la urgencia de apostar por alternativas como la energía solar.

La falta de planificación energética mantiene al país vulnerable ante nuevos racionamientos.

La falta de planificación energética mantiene al país vulnerable ante nuevos racionamientos.ARCHIVO/ EXPRESO

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Antes de que el estiaje llegue, Ecuador vuelve a mirar con inquietud el reloj energético. La licitación de USD 42,7 millones para mantener operativa la barcaza Erin Sultan no representa una estrategia de largo plazo; es una medida de contención frente a un problema que el país conoce desde hace años. Cuando las soluciones temporales se convierten en política permanente, la planificación deja de existir y la improvisación pasa a gobernar.

El mayor error fue ignorar las lecciones de las crisis anteriores. Después de cada racionamiento se prometieron inversiones, diversificación de la matriz y generación firme. Sin embargo, el tiempo transcurrió entre procesos fallidos, decisiones tardías y la dependencia de las lluvias. La energía pasó a administrarse con la lógica de la emergencia y no con la visión de la prevención.

La experiencia dejó una enseñanza que no puede olvidarse: la seguridad energética es tan importante como la seguridad ciudadana. Un país sin electricidad suficiente pierde competitividad, ahuyenta inversiones, reduce la producción, afecta el empleo y deteriora la calidad de vida de millones de personas.

Energía solar como alternativa para reducir la demanda

Pero existe un aspecto que, aun estando frente a nuestros ojos, continúa sin recibir la atención que merece. En el pasado, Ecuador redujo su consumo impulsando el reemplazo masivo de focos incandescentes por tecnología LED, eliminando aranceles y facilitando su adquisición. Esa política produjo resultados concretos. ¿Por qué no replicar el modelo con paneles solares? Liberar de tributos su importación y permitir que los hogares los financien mediante cuotas incorporadas en la planilla eléctrica convertiría a miles de consumidores en pequeños generadores de energía y aliviaría parte de la demanda nacional, abriendo la posibilidad de transformar cada techo en una fuente de energía.

La decisión que se tome hoy marcará la diferencia entre un país que anticipa sus desafíos y otro que vuelve a reaccionar cuando la crisis ya estalló. La ciudadanía tiene un papel que cumplir, apagando elementos innecesarios, ahorrando energía; porque el que más apaga menos paga.

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