Soberanos farsantes

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Soberanos farsantes

Y no vengan con la cantaleta de ceder la soberanía quienes seguramente estaban metidos debajo de la cama cuando las papas quemaban en la Guerra del Cenepa; farsantes.

Han pasado unos días desde que decenas de presos murieron en tres prisiones y parecería que nada ocurrió. Daría la impresión de que nos vamos acostumbrando a que estas cosas pasen. Además de inundar las redes y noticieros con videos macabros, en pocos días la vida sigue igual. ¿Cuándo nos pasó esto? ¿En qué momento nos acostumbramos a ver que le pateen la cabeza desmembrada a un ser humano sin que nos afecte? ¿Cuándo empezamos a ver con normalidad que un chiquillo se drogue en cualquier portal del centro de Guayaquil? Hoy como país estamos siendo víctimas de un poder supranacional. Nuestro país ha sido invadido por una fuerza extranjera muy poderosa, y no tenemos los medios para detener su penetración en todos los estamentos de nuestra sociedad, hasta dominarla y destruirla.

Un reo desmembrado o un hogar destruido por el impacto de la droga en un hijo, son solo la manifestación tangible de lo que hay debajo: un sistema judicial penetrado, fuerzas del orden en riesgo, dinero sucio en actividades económicas, inseguridad física en cualquier lugar, etc.

¿Siguen pensando que la soberanía se ejerce en el hangar de la base de Manta donde repostaba el avión para detectar embarcaciones con droga? ¿Siguen pensando que era soberano rechazar la asistencia estadounidense en la preparación de nuestro cuerpo policial antidrogas? La soberanía se la ejerce cuando es el Estado quien impone el orden en una prisión, y no un cartel extranjero. Se ejerce cuando se es capaz de aseverar con certeza que nuestro aparato judicial no protege el delito. Se ejerce cuando se cuenta con los medios para que la fuerza pública reprima al invasor en cualquier lugar donde se presente la amenaza.

A mí como ecuatoriano no me importa que instalen 10 facilidades antidrogas extranjeras si con ello podemos ganar una guerra que estamos perdiendo. Para mí la soberanía no es algo lírico, sino algo tangible que está en el bienestar de cada ciudadano. Y no vengan con la cantaleta de ceder la soberanía quienes seguramente estaban metidos debajo de la cama cuando las papas quemaban en la Guerra del Cenepa; farsantes.