Reconstruirnos

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Reconstruirnos

Si no modificamos la actitud de ‘hoy estamos vivos y mañana ya se verá’, el pasado mañana costará mucho para quienes no fueron parte de la decisión. Sé que no es fácil, pero no veo otro camino

Hace pocos días conversaba con una de las personas que más conoce sobre pedagogía en el país, y se lamentaba sobre las consecuencias que la pandemia está teniendo en la educación, particularmente de los niños y adolescentes.

Descontando la imposibilidad de muchos hogares pobres para tener acceso a medios tecnológicos de comunicaciones, es evidente -y no cuestionable- la impreparación de los docentes para administrar este tipo de enseñanza.

La falta de contacto entre los chicos, la falta de acceso directo en la relación con el docente y su supervisión individual, así como la incapacidad de los padres para apoyar los procesos de aprendizaje, están dejando huellas profundas en la formación académica, y en el aspecto psicológico y emocional de los estudiantes. Esta situación está provocando en educación algo similar a la desnutrición crónica infantil en alimentación: la incapacidad de lograr lo necesario en la edad adecuada, será muy difícil de recuperar más adelante, y generará brechas aun mayores para los sectores de mayor pobreza.

Esa sensación de ‘estar vivos ahora y mañana ya se verá’, que sufren muchos hogares, está pasando en parte del sector productivo también, particularmente en las pequeñas empresas. Muchas de las unidades de negocios han venido consumiendo su capital de trabajo y difiriendo sus decisiones de inversión, ampliación y mejora tecnológica, y la incertidumbre ha invadido a buena parte de sus gestores con el vaivén de cortes en la tendencia de normalidad que se esperaba.

Este es el momento de tomar una decisión respecto de la pandemia y reconstruirnos en el ánimo y en la decisión de recuperarnos. Nuestro país no puede pasarse más a media llave, y hay que afrontar los riesgos sanitarios que pudieran venir, pero debemos pelear esto en la calle, en el consumo, en la inversión, en los planes de ampliación, en el crecimiento y en el regreso presencial a clases. Si no modificamos la actitud de ‘hoy estamos vivos y mañana ya se verá’, el pasado mañana costará mucho para quienes no fueron parte de la decisión. Sé que no es fácil, pero no veo otro camino.