Columnas

El primer lance fiscal

Hay dos temas claves para el proceso en nuestro país: en primer lugar la salud del sistema de pagos (sector financiero), y en segundo lugar, la capacidad de la autoridad...

En las actuales circunstancias imaginemos a la economía como un carro de cambios que pretende subir en cuarta una cuesta empinada, y hace todos los esfuerzos para no pararse. El carro irá disminuyendo la velocidad hasta empezar a vibrar; o se hace un cambio o el carro se detendrá. El carro ya ha empezado a traquetear.

Analizando la recuperación de las crisis donde las economías sufrieron golpes muy fuertes, como ocurrió con la posguerra de Europa, o la reactivación de Vietnam, hubo circunstancias parecidas y otras muy diferentes a las que deberá enfrentar Ecuador. En los casos mencionados, la infraestructura física, esto es base industrial, servicios básicos para la población y en general disponibilidad de recursos materiales, estaban totalmente diezmados. En cuanto al capital humano, por ejemplo en el caso alemán, el país perdió una gran proporción de su fuerza laboral.

En el caso nuestro, y el de otros países, tendremos nuestra infraestructura física y tecnología intactas, y esperamos tener nuestro capital humano en la mejor disposición para reactivarnos. Hay dos temas claves para el proceso en nuestro país: en primer lugar la salud del sistema de pagos (sector financiero), y en segundo lugar, la capacidad de la autoridad para inyectar la mayor cantidad de recursos que permitan hacer girar nuevamente la rueda a partir del estímulo de la demanda. El segundo tema, la liquidez necesaria para monetizar la economía en dolarización, será una complicación.

Debemos hacer todos los esfuerzos para obtener recursos del exterior a través de deuda que vaya a fortalecer los canales de distribución de liquidez (la banca), incluyendo la utilización de activos y flujos futuros del aparato productivo como mecanismos de resguardo para los acreedores. Además, debemos flexibilizar la política de inversión extranjera, ampliando el ámbito geográfico, y solo velando por la licitud de su origen. De lo que estamos seguros es de que el cuento ese de “por esta sola vez”, no resolverá el problema de fondo, que es estimular la demanda, y no simplemente pedirle a un anémico que done sangre.