Columnas

Solo un detalle

"Con frecuencia se invoca la legitimidad como argumento de razón, cuando se agotó la razón y la legalidad"

La contienda electoral generalmente tiene dos etapas: la primera, donde los candidatos tratan de venderse, y luego de los resultados, cuando empiezan a mostrarse como son realmente. La aspiración de los señores Lasso y Pérez por lograr pasar a segunda vuelta pesó mucho más que el interés de sus electores, y de quienes no votaron por el señor Arauz, para que se conforme una coalición en la segunda vuelta. Lo que parecía un acuerdo para que se establezca con transparencia quién había sido favorecido con el voto, aunque sea solo un voto más para llegar a la segunda vuelta, muy pronto se fracturó. Aquello no era difícil preverlo. De un lado la candidatura del señor Lasso, donde la tendencia de las urnas rezagadas en el conteo evidenciaba una votación mayor, y de otro lado la posición del señor Pérez de percibir que, aún perdiendo, los votantes lo preferirían como contendor de Arauz en la segunda vuelta. Dicho lo anterior, algo que personalmente me impactó, fue la declaración del señor Pérez -sabiéndose legalmente perdedor- que invocó a la legitimidad por encima de la legalidad, para imponerse sobre Lasso. Tal parecería que, abstrayéndose de cualquier acepción en el diccionario, invoca la razón del “porque a mí me parece”. Nos hemos acostumbrado a que quienes no pueden invocar la ley en su respaldo tengan como último recurso “la legitimidad”. ¿Quién dirime sobre lo legítimo? La persona que se toma el patio del vecino para que jueguen sus hijos a cuenta de que el vecino no tiene hijos. El ciudadano que se toma la casa del migrante a cuenta de que este se fue del país (a vivir no a estudiar). El caminante que se cogió un cuy del agricultor, a cuenta de que tenía dos. Total, bastará con calificar de legítimo el acto, y ya, la legalidad a segundo plano.

La victoria y la derrota son dos impostores, como diría Rudyard Klipling, pero si algo tienen ambas es que despojan a las personas de sus imágenes fingidas. El señor Pérez nos ha enviado un mensaje fuerte y claro: si gana las elecciones, las cosas se manejarán por lo que mejor le parezca, y las leyes serán solo un detalle.