Columnas

La Víctor sísmica

Específicamente me refiero a las depresiones que han surgido en la Víctor Emilio Estrada y Ébanos, justo frente al almacén de pinturas Unicolor y en la vía contigua de la cafetería Listo.

¿Quién no ha transitado por la Víctor Emilio Estrada en la Urbanización del Salado, más conocida como Urdesa? Hermoso barrio residencial de las décadas de los 60 a los 90, justamente en los 90’s comenzó a ceder espacios residenciales a los comerciales: bares, restaurantes, locales de comida rápida, con sus mesas en las veredas, comercios, etc.

Los que residen en la Víctor Emilio Estrada de Urdesa, viven en un gran centro comercial abierto, guardando las distancias, algo parecido al encanto de Miraflores en Lima, Perú.

El adoquinado de la Víctor Emilio a más de vistoso, ha generado algunos inconvenientes de fácil solución, pero el abandono o descuido de las autoridades competentes ha permitido que tales inconvenientes, produzcan no solo incomodidad a quienes habitan o trabajan en los alrededores de la Víctor Emilio, sino también a quienes circulan por esta.

Específicamente me refiero a las depresiones que han surgido en la Víctor Emilio Estrada y Ébanos, justo frente al almacén de pinturas Unicolor y en la vía contigua de la cafetería Listo.

La depresión es de tal magnitud que el impacto causado por transporte pesado, buses o camiones al caer, hace temblar la tierra y los edificios; es como si se viviera en una falla geológica, con actividad sísmica constante y continua.

Ya ha habido varios transportes públicos con daños mecánicos por el impacto de estos, soy testigo de dos de ellos, los que perdieron propulsión por habérseles dañado la cruceta del cardán. Lo incomprensible es que diariamente pasan los agentes de la ATM circulando en camionetas, motos y bicicletas, al igual que lo hace la policía metropolitana, quienes al parecer no sienten o no se percatan o no les importa caer en dicha depresión, y que se les batan las neuronas.

A más de la incomodidad, está el perjuicio que ocasiona a las viviendas con las consecuentes fisuras en paredes; a los vehículos con daños a la suspensión; a los habitantes y clientes con el sobresalto de pensar que se trata de un temblor o movimiento telúrico, lo cual ha convertido a la Víctor Emilio Estrada de Urdesa en la zona sísmica de Guayaquil.