Columnas

¿Cuándo reconocen al profe?

Pregunta colectiva que plantea la mayoría del pueblo peruano con relación al triunfador de la segunda vuelta del 6 de junio para presidente de la República, cuyo ganador indiscutido es el maestro sindicalista Pedro Castillo, del partido Perú Libre, sobre Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular y heredera de la dinastía política fundada por el encarcelado ex dictador Alberto Fujimori. Observamos el enfrentamiento de una “extraña” izquierda-popular, representante de la ruralidad, no legitimada ni reconocida por Lima, “la horrible”, como la llamó el escritor Sebastián Salazar Bondy, contra la vieja derecha limeña con representatividad nacional -que unificó coyunturalmente a enemigos políticos irreconciliables como los Vargas Llosa, Jorge Montoya del ultraderechista Renovación Popular, entre otras facciones-, como destacó la analista María Sosa Mendoza en la revista Nueva Sociedad. Desde el 6 de junio la candidata derrotada, en una reñida lid electoral donde logró 49,85 % de la votación, mientras el ganador 50,14 %, ha provocado un proceso de revisión de resultados en las urnas al solicitar se anulen alrededor de 200 mil votos, argumentando la comisión de un “fraude sistemático” que se habría cometido en poblaciones de la sierra y la selva, como llama despectivamente a zonas rurales andinas y amazónicas donde arrasó electoralmente Castillo, sin aportar pruebas concretas. La derrotada derecha peruana busca la anulación de los comicios y que se llame a nuevas elecciones. Dice al respecto diario El País: “todas las anulaciones que propone la candidata perdedora han sido desestimadas (por el tribunal electoral) al no haberse probado el supuesto fraude al que se alude”. Constitucionalistas peruanos consultados por este diario, “coinciden que no es posible desde la justicia ordinaria revocar el resultado de las urnas”. Todos los observadores internacionales coinciden en que no hay ningún indicio de fraude, lo sostienen también la OEA, la encuestadora IPSO, la Defensoría del Pueblo. Incluso el gobierno de Biden reconoce “elecciones justas y modélicas”. El 28 de julio, fecha inamovible, el profe Castillo será investido como presidente de Perú.