Columnas

La ‘Peni’: violencia y bandas

Ministra Romo su incapacidad está en correspondencia a su cinismo y marrullería.

Continúan los problemas de enfrentamientos sangrientos entre bandas delincuenciales en la Penitenciaría de Guayaquil, mal llamada por los diferentes gobiernos “centro de rehabilitación social. El lunes 3 de agosto, a las 14h00, se desencadenó una balacera entre las bandas de “los lagartos” y la de “los choneros”, que provocó un total de 11 muertos PPL; 15 heridos, algunos de gravedad; y 5 policías penitenciarios con diversos tipos de lesiones de consideración por armas de fuego y golpes.

Según el comandante general de la PP. NN. se levantaron 368 indicios balísticos que corresponden a “29 vainas de armas largas (fusiles), 302 de 9 milímetros (de armas cortas: calibres 38 y 40), 30 balas deformadas y varios núcleos de plomo”. A lo que se agregan una cantidad indeterminada de celulares que grabaron lo que sucedió y lo viralizaron inmediatamente en las redes sociales.

En un anterior artículo, del 1 de marzo de este año, señalábamos que “sin duda el cargo le ha quedado demasiado grande a la ministra de Gobierno, hasta ahora no acierta una en la problemática de las cárceles. Es una asignatura pendiente en el país y la cuestión no se puede reducir a la crisis fiscal”. Al respecto, esta funcionaria de marras no ha dado ninguna explicación al país y ha hecho que hablen el comandante de la PP. NN. y el director del SNAI, ambos de una manera poco profesional e incoherente. Se han lavado las manos, el primero, alegando que no es encargado de la seguridad de las cárceles, y el otro, que son intentos de desestabilizar la labor institucional.

Hasta la fecha, las requisiciones y allanamientos no arrojan resultados concretos en el decomiso de las armas empleadas y de los celulares existentes. Ambas autoridades argumentan que la penitenciaría es muy grande y que “las armas han sido encaletadas de una manera muy cuidadosa”.

Desde 2018 no se ha hecho nada para reducir los niveles de hacinamiento existentes e impulsar programas obligatorios de rehabilitación laboral, como tampoco labores de inteligencia para combatir a las bandas y la corrupción de las autoridades penitenciarias. Ministra Romo su incapacidad está en correspondencia a su cinismo y marrullería.