Gobernar es rectificar (III)

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Gobernar es rectificar (III)

Los antibióticos son caros. La resistencia bacteriana más

Mucho más podría, y debería, escribir sobre el tema salud pública pero no se trata de diseñar un plan de gobierno alternativo, simplemente creo de mi obligación esbozar algunos hechos para sugerir rectificaciones respecto de su actual gestión que, por supuesto, en mucho de lo que hay que cambiar se trata de problemas de arrastre del quinquenio ya pasado, y de otros previos.

Salud sufre también, al igual que otros sectores estratégicos, por la metida de mano en la educación superior. Es imperativo hacer un esfuerzo por robustecer la formación, y por supuesto los salarios, de los profesionales que en él trabajan.

Escribiendo con el murmullo grato de una lluvia pertinaz como telón de fondo, es obvio acordarse de las enfermedades transmitidas por vectores y, como asociación inevitable de la promesa presidencial de restituirle a Guayaquil el Instituto Nacional de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez. Ojalá el presidente Lasso y su comitiva no olviden ese compromiso cuando en la próxima visita a China traten sobre la posibilidad de producir las vacunas que ese país elabora.

Por de pronto, hay que trabajar en acción conjunta con los gobiernos locales: municipales y parroquiales, en el control de vectores, eliminando sus criaderos, abatizando los tanques de agua para beber (conste que no escribo potable, que no es lo mismo, puesto que no tendría la seguridad de que lo sea en todos los casos), repartiendo toldos impregnados, etc., etc.

Habrá que insistir en no automedicarse. COVID-19 más dengue son una mala combinación. Ya ocurre. Peor si tenemos zika y chiqungunya.

Ahora mismo solo hay camas para infectados con el coronavirus. En Esmeraldas y algunos cantones costeños también se verán casos de paludismo. (¡Cómo nos hace falta el Servicio de Erradicación de la Malaria!)

A propósito de automedicarse, una plaga por controlar es la resistencia microbiana a los antibióticos. No venderlos sin receta médica debe ser una obligación a cumplir y tomar exactamente la dosis prescrita, aunque bien sé que a veces la plata no alcanza. Los antibióticos son caros. La resistencia bacteriana más.