Columnas

Los tiempos están cambiando

Aquel 24 de mayo, con su discurso, daba a entender que se venía otro cambio que fue frustrado por el aún inexplicado accidente que terminó con su vida junto con la de su esposa...’.

A nadie se le hubiera ocurrido pensar que ese discurso dado por el presidente Jaime Roldós Aguilera el 24 de mayo de 1980 sería el último de su vida. Habían pasado apenas 21 meses desde que ese joven académico guayaquileño había ilusionado a todo un país deseoso de salir de años de dictadura. Roldós no solo que devolvió la democracia, sino que trajo también la esperanza de cambio e impuso la ética como forma de actuación y de gobierno. Aquel 24 de mayo, con su discurso, daba a entender que se venía otro cambio que fue frustrado por el aún inexplicado accidente que terminó con su vida, junto con la de su esposa Martha Bucaram, el ministro de Defensa Marco Subía, su esposa Irina Sarango, los coroneles Héctor Torres y Armando Navarrete, el piloto Marco Andrade, el copiloto Galo Romo y la azafata Soledad Rosero.

Ese día, y los siguientes, el país lloró junto a sus hijos Martha, Diana y Santiago y su familia. Ese día, y más adelante, el país se enfrentó a una realidad: quien realmente quiere hacer cambios, quien realmente entiende que los tiempos están cambiando, no tiene segura su vida.

Su legado sigue presente. Más allá de quienes infamemente quisieron apropiarse de su nombre. Está ahí como símbolo de un país que sigue anhelando cambios. Está también en sus hijos. Estuvo también en el recuerdo del presidente Guillermo Lasso, quien lo mencionó varias veces en su emotivo y esperanzador discurso.

Este 24 de mayo se recordó también los 80 años de vida del cantautor y premio Nobel de Literatura Bob Dylan. En una de sus canciones más emblemáticas, The times they are a changing (Los tiempos están cambiando) nos dice: “Vamos, senadores y congresistas, por favor presten atención a la llamada. No se queden en la puerta, no bloqueen la entrada. Porque el que salga herido, será el que se quedó atascado. Hay una batalla ahí fuera, y es atroz. Pronto sacudirá vuestras ventanas, y hará vibrar vuestras paredes, porque los tiempos están cambiando”.

Escuche también presidente Lasso, así como lo escuchó y entendió el presidente Roldós. Los tiempos están cambiando.