Promesas incumplidas

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Promesas incumplidas

La falta de acción en los diversos ámbitos es el común denominador del Gobierno del encuentro...’.

Hace un año el presidente Guillermo Lasso llegó al poder asumiendo la dificilísima tarea de armar un país que la pandemia dejaba seriamente afectado. Luego de haber padecido con el gobierno morenista y su escaso accionar durante cuatro años de mandato y un plan de vacunación que venía a cuentagotas, con una serie de irregularidades -pues recibir las dosis que nos mantendrían con vida era una cuestión de exclusividad y no un derecho-, vino Lasso, para hacernos sentir que volvíamos, como el ave Fénix, de las cenizas. Con un acelerado y bien organizado plan de vacunación llegó a todos los rincones de la patria, una gestión que en medio de tanta muerte e incertidumbre nos dio algo de esperanza. Escuchamos detenidamente las promesas de un gobierno que empezaba con pie derecho y que se atrevía a asegurar que “lo mejor estaba por venir” para todos los ecuatorianos. Pero lo que vino después de la vacunación fue decepción tras decepción; los aplausos duraron poco. Muchos, inocentemente, creímos que la nueva dupla presidencial funcionaría con eficiencia por un buen tiempo, pero bien dice el dicho: “escoba nueva barre bien”.

Un año de Lasso en el poder y los resultados de su gestión son negativos y desalentadores. Todo se fue cuesta abajo en el sistema de salud pública. Las mismas carencias de gobiernos anteriores siguen siendo el pan diario de quienes acuden a los hospitales en busca de una cura a sus dolencias; a cambio reciben las respuestas de siempre: no hay medicinas, no hay especialistas, no hay camas, no hay nada. La misma decadencia la vivimos en temas de seguridad ciudadana, la muerte nos respira en la nuca y no hay nada que se pueda hacer. La declaratoria de guerra que hizo el presidente Lasso a la delincuencia organizada a inicios de su mandato son palabras que se las llevó el viento. Y las mismas batallas perdidas las encontramos en la educación pública, con falta de maestros, sin un contingente ni plan emergente que pueda tapar el bache, igual que en el sistema Judicial, que deja mucho que desear; en la falta de empleo, entre otras cosas. Se repiten los mismos errores, los mismos que aseguraron que no repetirían. La falta de acción en los diversos ámbitos es el común denominador del Gobierno del encuentro, que debe responder por lo prometido.