Columnas

Tres deseos de Año Nuevo para Reino Unido y la Unión Europea

Pero también representa una oportunidad para forjar una nueva alianza entre el Reino Unido y la UE.

El fin de año es un momento para el cierre y los nuevos comienzos. Mientras 2019 va terminando, eso sucede con el brexit. Tras la victoria del primer ministro británico, Boris Johnson y de los conservadores en la elección general este mes, resulta evidente que el Reino Unido abandonará la Unión Europea el 31 de enero de 2020. Para muchos, me incluyo, la ocasión estará teñida de pesadumbre. Pero también representa una oportunidad para forjar una nueva alianza entre RU y UE. Las cosas podrían haber sido mucho peores. Debido al acuerdo de retiro que concluyó en octubre, se ha evitado un brexit “duro” destructivo. 

Desde el comienzo de las negociaciones, quienes estamos del lado de la UE -los 27 Estados miembro y el Parlamento Europeo- no nos hemos alejado de los intereses centrales del bloque ni hemos perdido de vista la necesidad de unidad y solidaridad. Nuestra prioridad fue garantizar los derechos de los ciudadanos europeos y encontrar una solución para los pueblos de Irlanda del Norte y de Irlanda, para quienes las negociaciones tenían que ver con la paz y la estabilidad, y no solo con comercio y economía. A lo largo del proceso hemos protegido al mercado único de la UE y sus garantías para los consumidores, los estándares de salud pública y animal y las salvaguardas contra fraude y tráfico. Pero también hicimos todo de nuestra parte para preservar un clima de confianza entre la UE y RU, y sentar una base sólida para una nueva alianza. Según sus propios deseos, RU ya no participará en las instituciones de la UE desde el 1 de febrero de 2020. Pero se quedará en el mercado único y la unión aduanera por lo menos hasta fines de 2020. Y el libre movimiento de personas entre la UE y RU continuará; las cosas no cambiarán para ciudadanos, consumidores, empresarios, estudiantes e investigadores a ambos lados del canal el próximo año. 

Con el período de transición habrá tiempo de implementar medidas prácticas para garantizar los derechos de los ciudadanos de la UE y de RU, establecer acuerdos aduaneros y fronterizos en Irlanda del Norte y empezar a negociar un acuerdo sobre la futura relación. Pero a falta de una decisión por parte de RU antes de julio de 2020 para extender el período de transición -que Johnson descartó-, un acuerdo sobre la relación futura tendrá que concluirse en menos de 11 meses y será un enorme desafío. Nunca será la UE la que desatienda la ambición común. Deberíamos fijar tres objetivos que debemos alcanzar a esta altura del año que viene: primero, la UE y RU deben garantizar que tenemos los medios para trabajar juntos y discutir soluciones conjuntas para los desafíos globales. El Reino Unido puede irse de la UE, pero no se está yendo de Europa. 

Desde ocuparnos del cambio climático y promover un multilateralismo efectivo hasta defender a nuestra patria y oponernos a quienes eligen la violencia por sobre las soluciones pacíficas, compartimos intereses y valores esenciales. Por eso la UE seguirá involucrándose de manera positiva con RU, bilateralmente y en foros globales como NN. UU., OMC y G20. Segundo, necesitamos construir una relación de seguridad estrecha. Tercero, para esta época el año próximo necesitamos una alianza económica que refleje nuestros intereses comunes, nuestra proximidad geográfica y nuestra interdependencia. Si alcanzamos estos tres objetivos, habremos aprovechado al máximo el próximo año. Tan pronto como recibamos nuestro mandato de los 27 Estados miembro de la UE, nuestro equipo estará listo para negociar en un espíritu constructivo con RU, al que siempre consideraremos un amigo, aliado y socio.

Michel Barnier

Fue vicepresidente de la Comisión Europea y ministro de Relaciones Exteriores francés. Actualmente es principal negociador de la UE para el brexit.