De brujas y deseos

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De brujas y deseos

Deseo que esta medianoche demos vuelta a la página, pero con las lecciones aprendidas. Que podamos cerrar los ojos en paz, junto a los que amamos, con la esperanza renovada

Cuenta la leyenda que tengo algo de bruja… con todas las connotaciones que eso tiene. Quienes no me quieren dicen que soy una bruja mala, antipática, de pocos amigos, amargada y compleja. Quienes me quieren me ven como un hada de mal humor. Esta bruja -que a veces es hada y otras no tanto- tiene deseos para el 2022.

En primer lugar, deseo reactivación. Pero una reactivación sólida y planificada, que demuestre que hemos aprendido algo como ciudadanos y como país, después de dos años críticos. No podemos depender de que exista otra variante, el sistema de salud tiene que responder ante las demandas de los tiempos.

Deseo menos mediocridad. Que el espíritu del servicio público se haga presente sin ese sabor a propaganda para redes sociales. Que hagan más y retoquen menos fotos. Que los funcionarios tengan planes y trabajen por ellos, que los ciudadanos los dejemos trabajar y hagamos una vigilancia constructiva. Deseo más autocrítica para aceptar cuando no sabemos de un tema, cuando nos equivocamos. Deseo menos ego y más capacidad de escuchar.

Deseo, de todo corazón, que ese discurso de “libertad de expresión” no solo sea para los amigos, para los que hablan bien de uno o para los que tienen amigos en el poder. Deseo que esa libertad la sientan todos, porque todos deberíamos tener voz y voto.

Deseo más empatía. Sé que la palabra está trastocada, pero sí que hace falta. Antes de cerrarnos en nuestras trincheras ideológicas, hay que ponerse en el lugar del otro.

Deseo más honestidad, para que nadie acepte cargos que no puede asumir y que todos puedan admitir sus errores.

Deseo que las mujeres ecuatorianas puedan tener el apoyo de todos, para construir una sociedad más equitativa.

Deseo, sin lugar a dudas, menos impunidad, menos miedo, más voces que se atrevan, menos conciencias que se compren, más idealistas con sentido y menos mercenarios.

Deseo que esta medianoche demos vuelta a la página, pero con las lecciones aprendidas. Que podamos cerrar los ojos en paz, junto a los que amamos, con la esperanza renovada.