Zona Franca y Libre Comercio en Macará: una oportunidad para Loja
La creación de una Zona Franca y un régimen de Libre Comercio en Macará podría dinamizar la economía de Loja, pero requiere coordinación con Perú

Referencial. La frontera sur como motor de desarrollo económico.
Establecer una Zona Franca y un régimen de Libre Comercio en Macará representa una oportunidad estratégica para dinamizar la economía de Loja y aprovechar la infraestructura del Centro Binacional de Atención Fronteriza (Cebaf).
Sin embargo, requiere una coordinación rigurosa con Perú para prevenir el contrabando y garantizar que los beneficios económicos compensen la posible reducción de ingresos arancelarios para ambos Estados. La Ley Orgánica de Desarrollo Fronterizo busca garantizar el desarrollo integral, la seguridad y el bienestar de las poblaciones fronterizas, reconociendo su rezago histórico.
En este marco, lograr una Zona Franca y un régimen de Libre Comercio en Macará exige combinar gestión legal, decisión política, infraestructura y un acuerdo binacional. El Código Orgánico de la Producción (COPCI) y la Ley de Eficiencia Económica no conceden este estatus automáticamente. Por ello, el Municipio de Macará o una alianza público-privada debe presentar el proyecto ante el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, con el sustento de su viabilidad económica y social.
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El Cebaf, clave para el control fronterizo
El libre comercio fronterizo requiere armonización arancelaria con Perú. La propuesta debe elevarse a la Comisión Vecinal Ecuatoriano-Peruana y promover que las cancillerías negocien un reglamento especial de Comercio Transfronterizo o Zonas de Tratamiento Especial. El Cebaf debe convertirse en eje de un control aduanero ágil y seguro.
La declaratoria definitiva de Zona Franca corresponde al presidente de la República mediante Decreto Ejecutivo. Para impulsarla, es fundamental unir al Municipio de Macará, la Prefectura de Loja, las cámaras de comercio y la academia, y generar respaldo técnico y político ante la Asamblea Nacional y el Ejecutivo.
El progreso del Ecuador no empieza en el centro, nace en sus bordes. La frontera sur no es el final del mapa: es el gran inicio de un Ecuador productivo, valiente y de puertas abiertas. El sur merece obras, paz, oportunidades y un futuro digno.
Alfredo Suquilanda Valdivieso