Cartas de lectores

Un no rotundo al voto nulo

La opción del voto nulo puede llevar al poder a quien, de una u otra manera, tenga habilidad de engañar a una porción ingenua y sin conocimientos de la realidad política.

Discrepo completamente con el criterio de que el voto nulo es un voto de rechazo. No lo es en las condiciones actuales. Hubo mentes completamente deformadas por el fanatismo, dogmatismo, y en un grado muy alto, por desconocimiento de lo que es democracia, entre quienes redactaron el Código de la Democracia. Plasmaron en él sus frustraciones, consignas, creyéndose hábiles para garantizar el triunfo de un candidato que por sus características o por su historia, no tuviera el favor de una mayoría contundente. Hubo voces de protesta que advertían de esta falencia, pero bajo el mando de quien pretendía beneficiarse de esta anomalía, agacharon la cabeza y aceptaron la imposición. Esta concepción de voto nulo no es democrática, pues no tiene ningún significado en los resultados, salvo el de una expresión de rebeldía que no contribuye en absoluto a hacer valer su posición. Para que sea una opción válida es necesario que se le dé un valor real, el cual debe ser aplicado por encima de un determinado porcentaje, no tan restrictivo como el de pretender que sea mayor a ciertos votos válidos. Un sector de los electores no comprenden este significado y asume que votar nulo es votar en contra de dos opciones (en segunda vuelta) o de todos los candidatos (en primera vuelta). El voto debe ser un compromiso frente al futuro de un país, una demostración de asumir la responsabilidad frente a las circunstancias, y manifestarse, de forma efectiva, por lo que este malhadado Código de la Democracia ha definido como voto válido. Los votos nulos son considerados no válidos. Hay que luchar para que tengan un significado que se refleje en los resultados, por ejemplo, que si alcanza un determinado porcentaje, se declaren fallidas las elecciones y se vuelvan a convocar. Pero esto no es posible actualmente. La opción del voto nulo puede llevar al poder a quien, de una u otra manera, tenga habilidad de engañar a una porción ingenua y sin conocimientos de la realidad política.

Ing. José M. Jalil Haas