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Diario Expreso Ecuador

¿Dónde se educa, en la casa o en la escuela?

Preocupa cuando dicen que la educación debe darse en casa. No porque la familia no sea importante, sino porque los niños no tienen acceso a la familia ideal

La educación no solo pertenece a las familias.

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Cuando escucho decir que los niños deben educarse en casa, no puedo evitar preguntarme: ¿cuál casa?

Hace unos días, durante una clase virtual con estudiantes de la carrera de Educación, formulé una pregunta: ¿dónde se educa una persona? La gran mayoría (84 %) respondió que en la casa. Solo una minoría señaló a la escuela.

El resultado no me sorprendió, puesto que refleja una idea bastante arraigada en nuestra sociedad actual y sobre todo entre muchos docentes: “La educación corresponde a la familia; la escuela se encarga del conocimiento”.

Como padre de familia lo he escuchado en reuniones escolares. Como profesor universitario la sigo escuchando en la formación de futuros educadores. Y cada vez que la oigo, me surge inevitablemente la misma pregunta: ¿cuál casa?

Se habla de la familia como si todos los niños crecieran en hogares estables, con padres presentes y comprometidos con su formación. Pero es que la realidad es mucho más compleja. Muchos niños viven en entornos marcados por la violencia, el abandono, la pobreza o la desintegración familiar, sin referentes positivos. La familia debería ser el primer espacio educativo, pero cuando ese entorno no existe o no cumple adecuadamente su función, la escuela y los maestros no pueden mirar hacia otro lado.

Con frecuencia escucho decir que el docente está para enseñar matemáticas, ciencias o lenguaje, y que la formación humana corresponde exclusivamente a los padres. Sin embargo, esa separación nunca ha existido realmente, todo profesor educa: cuando escucha, orienta, corrige, acompaña o sirve de ejemplo...

El rol indispensable de la escuela y los maestros

Para muchos niños, la escuela es un espacio seguro, una oportunidad para ampliar horizontes y, en algunos casos, es el único contacto cotidiano con una persona inteligente, preparada y “comprometida” con su desarrollo. El maestro puede ser la única persona que les muestre un horizonte distinto al que conocen.

Por eso me preocupa cuando escucho que la educación debe darse en casa. No porque la familia no sea importante, sino porque demasiados niños no tienen acceso a la familia ideal que solemos imaginar cuando pronunciamos esa frase.

El Nuevo Ecuador no es posible si se descuida la formación de sus ciudadanos.

Vallardo Villegas Ricuarte

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