Cartas de lectores | ¿Y cómo vamos con el FMI?

Es fundamental continuar adecuando el perfil económico y crediticio para proyectar una mejor imagen internacional 

A inicios de marzo se cumplió una nueva visita del Fondo Monetario Internacional (FMI) al país, para llevar a cabo la quinta revisión técnica del acuerdo firmado por el Servicio Ampliado (SAF) en mayo de 2024, con una duración de cuatro años. Este se fijó inicialmente en un monto de $ 4.000 millones y posteriormente se amplió en 1.000 millones más, sumando 5.000 millones, de los cuales se recibieron 3.300 millones derivados de las cuatro revisiones técnicas anteriores que Ecuador aprobó. Inicialmente se recibieron 1.000 millones en mayo de 2024 (a la firma del acuerdo), 500 millones en diciembre de 2024, 600 millones en julio de 2025, 600 millones en octubre y se cerró 2025 con 630 millones en diciembre; producto de la nueva revisión, Ecuador estaría recibiendo 400 millones adicionales.

En este sentido, el cumplimiento de los compromisos con el FMI genera confianza en los mercados, reflejada en la reducción paulatina del riesgo país, que ha bordeado en los últimos meses los 400 puntos, y que coadyuvó a que el país a fines de enero pueda realizar un reperfilamiento de deuda por cerca de $ 4.000 millones. Contar con el aval del FMI permite mejorar las condiciones de deuda, atraer nuevos flujos de inversión privada, fortalecer las condiciones crediticias con otros organismos multilaterales, entre otros aspectos orientados a que el país realice transformaciones en su economía, como mejorar los ingresos fiscales, reducir el déficit, optimizar el gasto público, transparentar sus finanzas públicas y mejorar las condiciones de contratación pública.

Estos avances han llevado a que China vaya perdiendo protagonismo como agente crediticio de Ecuador, trayendo mejores condiciones de endeudamiento, como periodos de gracia, mayores plazos de pago y tasas de interés más competitivas, entre otros factores que alivian la carga financiera. La evaluación de las metas macroeconómicas será fundamental para mantener el aval del FMI, sumándose a las reformas económicas necesarias para reducir la dependencia crediticia y lograr cuentas fiscales sostenibles. Recuérdese que no es malo endeudarse, sino para qué se utiliza la deuda; en este sentido, los criterios técnicos deben primar para direccionar adecuadamente estas fuentes de financiamiento. Es fundamental continuar adecuando el perfil económico y crediticio para proyectar una mejor imagen internacional y consolidar al Ecuador como país confiable y seguro para invertir.

Jorge Calderón Salazar