Cartas de lectores

¿A quién afecta realmente la subida de impuestos?

Es imprescindible que el Gobierno abra un diálogo con los diversos sectores de la sociedad para lograr consensos en su plan para equiparar las finanzas públicas, que se basa de manera desproporcionada en implementar nuevos impuestos, en el marco de la negociación con el FMI para acceder a un crédito de $ 6.500 millones. Al país no le convienen en las actuales circunstancias nuevos impuestos por tener efectos recesivos sobre nuestra moribunda economía. No es viable hablar de más impuestos en contra de las familias ecuatorianas, trabajadores y empresarios cuando se desconoce aún la verdadera magnitud de los daños causados por la pandemia sobre la inversión, pobreza, desempleo, extrema pobreza y cierre de tantos negocios y empresas. Ecuador saldrá adelante si logramos más producción, empleos y bonanza para todos, ganando las condiciones necesarias para un crecimiento económico que fortalezca las finanzas del Estado. Deberían unirse todos los sectores de la sociedad para alcanzar, de una vez por todas, las verdaderas soluciones que requiere el país y proyectarlo hacia un futuro de 25 a 30 años. Aprobar nuevos impuestos evidencia que el presidente Moreno, su equipo y aliados no son dignos de confianza, no les importa el país. Su imprudencia nos está llevando al abismo. Subir o crear más impuestos no es el camino correcto. Se requiere un diálogo nacional transparente y comprometido. Si no se recupera la credibilidad y esperanza perdidas será imposible poner a tono el país para su reactivación económica. Requiere mucha voluntad del Gobierno y mucha humildad y capacidad de escucha de los distintos actores sociales. Esta propuesta es quizá compleja, pero absolutamente necesaria para avanzar. Los nuevos impuestos le asestarán otro duro golpe a nuestra clase media, trabajadores que han sido arrastrados a la informalidad y al subempleo, y a los desempleados. Ellos constituyen más del 60% de los habitantes. Exigimos un camino diferente. ¡Solo falta que nos pongan un impuesto por soñar !