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Diario Expreso Ecuador

Un tigre suelto en Colombia

Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia con un plazo de 90 días para mostrar resultados en seguridad y control territorial

Entre el modelo Bukele y las sombras de su pasado, arranca en Colombia el gobierno de Abelardo de la Espriella.

Entre el modelo Bukele y las sombras de su pasado, arranca en Colombia el gobierno de Abelardo de la Espriella.Archivo Expreso

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Mañana en la tarde será posesionado Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia. Que eso sea o no una buena noticia dependerá de lo que él haga -o deje de hacer- en los tres meses venideros. En esos, quien se autodenomina ‘El Tigre’ podrá demostrar si es un marginal (’outsider’) del sistema, que mejorará a su país, o un farsante más.

Tres meses es el plazo que él mismo se fijó. Sus ofertas son espectaculares y apuntan a resolver problemas graves. Esta es la principal: recuperar el control de zonas de conflicto, o sea, de territorios que maneja el crimen organizado, sobre todo 330.000 h con sembríos de coca. Para que usted se haga una idea: esa es la superficie de nuestra provincia del Tungurahua… “Hay que fumigar la fuente primigenia de todas las formas de violencia”, dijo ‘El Tigre’, en alusión a esos sembríos. Obviamente no lo va a lograr, no en ese tiempo, pero será un buen modo de medir si es un ejecutante pragmático, decidido. O no.

Promesas por cumplir y dudas por despejar

Hay otras promesas: iniciar la construcción de 10 megacárceles, para replicar el Modelo Bukele; ejecutar, esto sí en 90 días, un “Plan de Choque para capturar o dar de baja a los 10 cabecillas importantes del narcoterrorismo”; y lanzar otro plan de choque para atender las deficiencias en salud… Parece demasiado, pero todo líder que gana una elección democrática -la suya fue brillante y meteórica pues la levantó en apenas tres meses- merece que el respetable le eche un puñado de suertes. Eso incluye a sus vecinos del sur, que veremos bien que Colombia venza el estigma que ahora empieza a calzarnos: país de narcos…

Dejo sentada mis dudas, sin embargo, porque de dudar vivo. Y es que alguien que defendió a mafiosos cuando ejerció de abogado; que se cree “defensor de la patria” cuando no ha hecho (aún) nada por ella; que de niño amarraba gatos a petardos voladores para verlos estallar; y que dijo que Dios era responsable “por acción u omisión de todo lo malo que ha pasado en este mundo” pero hoy llena de curuchupas su gabinete, no me da buena espina. Y por eso, quizás Colombia lo único que ha hecho es soltar un tigre en su sabana. Sin estar preparada para ello.

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