Caso Sinohydro: A Priscila Burneo le aplicaron una pena sin sentencia
Análisis| A la nieta de Conto Patiño, acusado del caso Sinohydro, Fiscalía le retiró los cargos el último día del juicio. Pero debió hacerlo el primero

Priscila Burneo junto a su abogado defensor, Felipe Rodríguez, en uno de los días de la audiencia de juicio por el caso Sinohydro.
Las claves que debes saber
- Priscila Burneo fue declarada inocente en caso Sinohydro tras 3 años de proceso sin pruebas.
- Fiscalía retiró cargos al final del juicio al concluir que no había evidencias de responsabilidad.
- El caso reabre el debate sobre daños a acusados absueltos por procesos judiciales en Ecuador.
¿Quién le devuelve a Priscila Burneo los tres años que le arrebató el sistema judicial ecuatoriano, sometiéndola a una acusación sin fundamentos que la privó de una vida plena, consumió su estabilidad emocional y minó su salud física?
Esta pregunta vale para todo el mundo y puede replantearse de la siguiente manera: ¿quién protege a un ciudadano común y corriente de las presunciones de una Fiscalía dispuesta a acusar a cualquiera sin los elementos de convicción suficientes, nomás para mantener la coherencia de una teoría de caso, por ridícula que esta sea, o para justificar aquello que los abogados gringos llaman ‘a fishing expedition’: una expedición de pesca en la que lo único que importa es que algo pique, no importa que?
La nieta de Conto Patiño, uno de los principales acusados del caso Sinohydro, fue ratificada en su inocencia el último día de la audiencia de juicio, cuando el fiscal Carlos Alarcón le levantó los cargos por hallar que “no existen pruebas que acrediten su responsabilidad”.
Fiscalía vinculó a Burneo sin pruebas
Insólito: si no existían pruebas, ¿por qué se la vinculó? El caso de Priscila Burneo es el ejemplo más aberrante de aquello que algunos abogados han dado en llamar “la pena del banquillo”.
Consiste en imponer a una persona un castigo sin necesidad de una sentencia: basta con la acusación. Luego la persona resulta inocente y nadie se hace cargo del atropello cometido. Y del daño causado: porque afrontar un proceso penal puede tener consecuencias devastadoras para los inocentes.
Priscila es hija de Nelly Patiño Herdoíza, que murió de cáncer al riñón cuando ella tenía siete años y de quien heredó las acciones de la empresa Recorsa, de las que nunca se ocupó pero terminaron conduciéndola a este juicio.
Justicia
Caso Sinohydro: alegato de clausura de Fiscalía General tuvo un inicio contradictorio y confuso
Roberto Aguilar
Huérfana de padre y madre, creció bajo el cuidado de sus abuelos, Conto y Beatriz (ya fallecida), de quienes ha sido guía, compañera de viaje, enfermera, intérprete y administradora.
Enfermos sus abuelos y urgidos de viajar a Estados Unidos para procurarse atención médica, Priscila se encargaba de comprar los pasajes de avión, reservar los hoteles, alquilar los carros, pagar las cuentas de los hospitales… Todo con cargo a su tarjeta o la de su marido (se había casado a los 19 años con Juan Manuel Durini).
Luego Conto le reembolsaba esos gastos destinando para ello una parte (minúscula) del dinero que su empresa Recorsa había cobrado de Sinohydro por servicios de representación. Motivo suficiente para que la Fiscalía le adjudicara (primero a su marido, después a ella) la más estúpida de las acusaciones: ¡cohecho!
Las pruebas para demostrar su inocencia
La historia de Priscila Burneo debería estudiarse en las facultades de Derecho como un caso emblemático de abuso procedimental.
Las pruebas de su inocencia (porque en este país lo que tiene que demostrarse ante los jueces es la inocencia, no la culpabilidad, el mismo ministro del Interior lo ha dicho) habían sido expuestas por Felipe Rodríguez, su abogado, el primer día de la audiencia preparatoria de juicio: los peritajes contables que demostraban que el dinero recibido correspondía a reembolsos: los originales de las actas de la junta de accionistas de Recorsa que Priscila nunca había firmado (en el supuesto no consentido de que firmarlas fuera delito, como pretendió absurdamente Fiscalía).
Es decir: desde el día uno del juicio, Carlos Alarcón dispuso de la información suficiente para exculpar a Priscila Burneo. Sin embargo, esperó hasta el último día para hacerlo.

El fiscal general del Estado encargado, Carlos Alarcón (d), en audiencia del caso Sinohydro.
¿Por qué el fiscal Alarcón mantuvo la acusación?
¿Por qué? Simple: porque levantar los cargos a Priscila Burneo lo habría obligado a hacer lo mismo con más de la mitad de los procesados. Por ejemplo, con aquellos otros accionistas de Recorsa (tíos de Priscila: Juan Carlos Patiño, por ejemplo) que tampoco firmaron cierta acta: aquella en la que la junta de accionistas decide ampliar el objeto social de la compañía (lo cual no tiene nada de malo pero que el fiscal trata de hacer pasar como prueba de no se entiende qué delito).
Exculpar a Priscila Burneo habría obligado al fiscal a exculpar a todos aquellos que estaban siendo procesados por recibir de Recorsa dinero proveniente de Sinohydro pero que podían justificarlo: por haber ofrecido servicios profesiones como abogados, por haberles vendido bienes o lo que fuera.
Exculpar a Priscila Burneo el primer día de la audiencia de juicio, como debió hacer por simple lealtad procesal el desleal fiscal general del Estado, lo habría llevado a ver reducida a la cuarta parte su planta de acusados. En suma: un bochorno.
Así que siguió adelante. Mantuvo a Priscila Burneo en el banquillo de los acusados a sabiendas de que era inocente. Luego se justificaría con la falacia de que fue la prueba practicada por Felipe Rodríguez a lo largo de la audiencia de juicio lo que terminó por convencerlo.
Política
Caso Sinohydro: el fiscal Carlos Alarcón no ha podido mostrar nada de la acusación de cohecho
Roberto Aguilar
Las secuelas del juicio
Mentira: esa prueba no era distinta a la que el mismo Rodríguez exhibió en la fase preparatoria y que el fiscal conoció desde el primer día. Nada le importó: él siguió adelante.
Durante los meses que duró el proceso se la vio derrumbarse emocionalmente y Carlos Alarcón siguió adelante. En una ocasión se desmayó en plena audiencia; cuando le tocó rendir su testimonio, estalló en llanto. Pero Carlos Alarcón siguió adelante.
Priscila dejó de dormir por las noches, empezó a consumirse físicamente y Carlos Alarcón siguió adelante. Cayó víctima de la depresión, la medicaron con ansiolíticos y antidepresivos que ahora está en proceso de dejar, la diagnosticaron de cáncer, inició un tratamiento que incluía la toma de resonancias periódicas que se veían entorpecidas por el grillete electrónico impuesto por pedido del fiscal y Carlos Alarcón siguió adelante.
Justicia
Sinohydro: en quinto día se presentaron facturas con pagos a exgerente de Coca Codo Sinclair
Daniel Alejandro Romero Páez
Las autoridades del SNAI se complacían en exigirle cada vez nuevos requisitos para autorizarle el retiro del dispositivo para cumplir con el examen médico (hasta autorización de los jueces le llegaron a pedir) y Carlos Alarcón siguió adelante. Siguió adelante hasta el último día, cuando tenerla ahí sentada dejó de rendir beneficios a su causa. Entonces, magnánimo, le levantó los cargos.
¿Quién otorga a Priscila Burneo una reparación por el mal causado, por el dolor infligido, por el tiempo robado? ¿Cuántas personas más se encuentran en las mismas condiciones, víctimas de un sistema en el que cualquiera puede ser juzgado sin elementos de convicción que lo justifiquen?