Política internacional
¿Por qué Donald Trump se está acercando a Kim Jong-un?
Trump apuesta otra vez por su diplomacia personal con Kim Jong-un, mientras su decisión sobre las maniobras militares inquieta a sus aliados asiáticos

Una mujer pasa junto a una pantalla de televisión que muestra reunión entre el presidente Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un, en estación de tren de Seúl.
Lo que se debe saber
- La reducción de las maniobras con Seúl busca rebajar las tensiones con Pyongyang, pero también refleja el creciente desencuentro de Trump con Corea del Sur.
- El presidente estadounidense vuelve a confiar en su relación personal con Kim, en un momento en que Corea del Norte estrecha sus vínculos con Rusia y China.
- El giro de Trump hacia Kim Jong-un combina diplomacia personal, presión sobre Seúl y una revisión de la presencia militar estadounidense en Asia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a abrir la puerta al diálogo con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en un movimiento que inquieta a sus aliados asiáticos y pone en cuestión la tradicional estrategia de Washington en la península coreana.
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Trump aseguró este lunes 18 de agosto de 2026 que Kim respondió a los mensajes que le ha enviado y calificó los intercambios entre ambos de "muy positivos".
La afirmación se produjo un día después de que ordenara al Pentágono reducir "sustancialmente" la participación estadounidense en los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, una decisión que justificó, entre otras razones, por su "muy buena relación" con el dirigente norcoreano.
La apuesta por la diplomacia personal
Trump ya conoce de primera mano la fórmula de la diplomacia directa con Kim. Durante su primer mandato se reunió tres veces con el líder norcoreano, en encuentros históricos que, aunque no produjeron un acuerdo de desnuclearización, permitieron una reducción temporal de las tensiones.
Ahora, el mandatario parece intentar recuperar ese canal. Según sus propias declaraciones, Kim ha respondido a sus recientes contactos y las conversaciones atraviesan una etapa "muy positiva". Sin embargo, Corea del Sur ha señalado que no puede confirmar el contenido de esas comunicaciones.
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El acercamiento tiene un elemento central: Trump considera que su relación personal con Kim puede servir para reducir las tensiones. El presidente estadounidense incluso sostuvo que disminuir los ejercicios militares hace que la península sea "mucho más segura".
Un mensaje a Kim y otro a Seúl
La reducción de las maniobras militares tiene, además, una lectura dirigida a Pyongyang. Corea del Norte considera los ejercicios conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur como ensayos de una invasión, mientras que Washington y Seúl los presentan como una preparación defensiva.
Las maniobras Ulchi Freedom Shield comenzaron este lunes y están previstas hasta el 27 de agosto. Pese a la orden de Trump, los ejercicios comenzaron según lo previsto, aunque Washington estudia reducir su participación.
Pero Trump también está enviando un mensaje a Seúl. El presidente estadounidense ha reprochado públicamente a Corea del Sur que no aceptara ayudar a Washington en sus operaciones contra Irán. También volvió a cuestionar el costo de mantener tropas estadounidenses en territorio surcoreano y el reparto de los gastos de defensa.
En ese sentido, el giro hacia Kim no responde únicamente a una estrategia hacia Corea del Norte. También forma parte de la visión transaccional de Trump sobre las alianzas: Estados Unidos debe recibir, según su planteamiento, una contribución más directa de sus socios.
La sombra de Rusia y China
El contexto regional también ha cambiado desde los primeros encuentros entre Trump y Kim. Corea del Norte ha estrechado considerablemente sus vínculos con Rusia y ha proporcionado apoyo militar a Moscú en la guerra contra Ucrania, mientras mantiene una relación estratégica con China.
Eso convierte a Kim en un actor todavía más relevante para Washington. Una eventual reanudación de las conversaciones podría permitir a Trump intentar limitar la cooperación militar de Pyongyang con Moscú y abrir un canal de negociación sobre el programa nuclear norcoreano.
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Pero el escenario es más complicado que en 2018 y 2019. Corea del Norte ha fortalecido sus capacidades militares y ha insistido en que su condición de potencia nuclear no está necesariamente sobre la mesa de negociación. Por eso, los expertos consideran que una cumbre Trump-Kim no parece inminente, aunque la puerta diplomática permanece abierta.
Un riesgo para los aliados
El problema para Washington es que el acercamiento a Pyongyang ocurre a costa de generar incertidumbre entre sus aliados.
Corea del Sur mantiene su compromiso con la alianza estadounidense, pero el Gobierno de Lee Jae Myung ha insistido en fortalecer sus propias capacidades de defensa. Japón, por su parte, recordó que la cooperación de seguridad entre Tokio, Washington y Seúl es "fundamental" para la estabilidad regional.
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La decisión de Trump también ha provocado críticas en Estados Unidos, donde legisladores y analistas advierten que reducir los ejercicios puede afectar la preparación militar y la capacidad de disuasión frente a Corea del Norte.
Además, el movimiento llega en un momento especialmente delicado para la presencia militar estadounidense en Asia. El portaaviones USS George Washington está siendo reasignado hacia Oriente Medio, mientras Washington concentra recursos en el conflicto con Irán.
¿Qué busca Trump?
El objetivo inmediato parece ser recuperar el diálogo con Kim y reducir las tensiones en la península sin renunciar necesariamente a la alianza con Seúl. Pero la fórmula también encaja con una política exterior en la que Trump privilegia las relaciones personales y los acuerdos directos sobre los compromisos tradicionales de seguridad.
El presidente estadounidense parece apostar nuevamente a que su relación personal con Kim puede producir resultados donde fracasaron las negociaciones convencionales. La gran incógnita es qué estaría dispuesto a ofrecer Washington para conseguir que Pyongyang vuelva a la mesa y, sobre todo, si Kim aceptaría negociar sobre su arsenal nuclear.
Por ahora, Trump dice que la comunicación ya comenzó. Corea del Norte no lo ha confirmado públicamente. Y mientras Washington busca acercarse a Pyongyang, sus aliados de Asia observan con preocupación hasta dónde llegará ese nuevo giro de la política estadounidense.