La coartada
Las alertas sobre los riesgos de la inteligencia artificial crecen, pero persisten vacíos en regulación, transparencia y supervisión

Referencial. Riesgos de la Inteligencia artificial.
La generación del plomo no sabía que estaba expuesta. La del tabaco tardó décadas en saberlo, y la industria gastó fortunas en que no lo supiera. La del asbesto lo supo cuando ya tosía. El vacío regulatorio se sostenía en que las familias no supieran, y por eso el ocultamiento era la pieza central del mecanismo.
Hoy los documentos internos de Meta se filtraron y litigaron. Las cabezas de las empresas líderes de inteligencia artificial pidieron moderar el ritmo, y la semana pasada llevaron esa advertencia al Consejo de Seguridad de la ONU. Es como si ya no hubiese secretos que proteger, e intuimos que hay muchos.
Ecuador y el desafío de regular la inteligencia artificial
Student Defense consultó a veinticuatro universidades públicas estadounidenses sobre sus políticas de IA en admisiones. Respondieron veinte y ninguna entregó una política específica. El informe no documenta ningún caso de un estudiante rechazado por un algoritmo. Quien espera hoy esa decisión tiene diecisiete años una sola vez.
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La tecnología avanza tan rápido que también puede hacerte perder dinero
Giannella Espinoza
Hace días el presidente Noboa pidió en Nueva York una gobernanza internacional para la inteligencia artificial. En casa, la ley de IA sigue siendo un proyecto incipiente, pero el derecho a pedir revisión humana frente a una decisión automatizada existe desde 2021, en la ley de datos personales. Casi nadie lo sabe ni lo ejerce. Falta la consecuencia.
Lo esencial ya está dicho, escrito, litigado. Advertir no basta para obligar a actuar, lo dicen hasta los obispos y los embajadores. Levantar el muro de consecuencias es hoy más difícil que nunca, por la escala, por la velocidad, por una carrera entre dos potencias que desborda la capacidad de control de la justicia. Saberlo nos hace corresponsables del presente y del futuro según el poder que tenemos, y a quien más tiene, más.
La generación del plomo tuvo una coartada, no sabíamos. Los adultos de hoy no tenemos esa coartada, y ya se insinúa la siguiente, lo advertimos. La advertencia pública puede ser la cortina tras la que la opacidad sigue. Cuando llegue la cuenta, tarde y por tribunales, ninguno de nosotros podrá decir que no sabía. Las generaciones bisagra crecen mientras tanto. La infancia y la adolescencia no se pueden volver a cursar.
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