La tecnología avanza tan rápido que también puede hacerte perder dinero
Opinión | Compramos tecnología pensando en lo que ofrece hoy, pero pocas veces calculamos cuánto valor puede perder mañana. ¿Qué pasa con los carros?

La innovación acelera la renovación de dispositivos y también puede afectar el valor de bienes más costosos, como los carros eléctricos.
La factura de la obsolescencia
- La tecnología avanza cada vez más rápido y esa evolución también puede hacernos perder dinero.
- Un producto puede seguir funcionando perfectamente y, aun así, valer mucho menos porque apareció una versión con mejores prestaciones.
- Los carros eléctricos muestran cómo la obsolescencia económica empieza a alcanzar bienes cada vez más costosos.
Hay algo que quienes compramos tecnología conocemos bien: lo nuevo deja de ser nuevo demasiado rápido. Compras un celular, pagas una pequeña fortuna y, pocos meses después, ya quieren pagarte la mitad porque apareció otro con mejor cámara, más batería, un procesador más potente y, ahora, más inteligencia artificial. El tuyo sigue funcionando perfectamente, pero para el mercado ya vale mucho menos.
Hasta ahí lo tenemos asumido. Lo que no sé es si estamos preparados para que esa misma lógica alcance bienes mucho más caros.
Ciencia y Tecnología
EXPRESO es seleccionado por la SIP y Google para desarrollar un proyecto de IA y video
Giannella Espinoza
Cuando la obsolescencia llega a bienes más caros
Y fue ahí cuando pensé en los carros eléctricos. No porque crea que sean una mala compra. Al contrario, me entusiasma ver cómo avanzan: más autonomía, cargas más rápidas, mejores baterías, más software y menores costos de uso. Pero esa velocidad también tiene otra cara: ¿qué ocurre con el modelo que compramos hoy cuando mañana llega uno mucho mejor?
Busqué cifras. Un estudio de iSeeCars, basado en más de 950.000 vehículos usados de cinco años vendidos entre marzo de 2025 y febrero de 2026 en Estados Unidos, sitúa la depreciación media de los eléctricos en el 57,2 %, frente al 41,8 % del conjunto del mercado y el 35,4 % de los híbridos. Hagamos una cuenta sencilla: un eléctrico de 23.000 dólares que siguiera ese promedio conservaría unos 9.844 dólares cinco años después.
No quiere decir que eso vaya a ocurrir con todos. Ecuador tampoco es Estados Unidos y en la ecuación entran el ahorro en combustible, el mantenimiento, la batería, la demanda y muchas otras variables. Aun así, la diferencia llama la atención.
Ciencia y Tecnología
Meta presentó Muse Charm, su dispositivo de bolsillo con IA al estilo Tamagotchi
Valeria Alvear
El costo que no aparece en la factura
Porque un carro ya no es solo motor, transmisión y kilometraje. Ahora también compramos baterías, sensores, cámaras, procesadores, pantallas, actualizaciones y software. Es decir, cada vez compramos más tecnología sobre ruedas. Y la innovación tiene un costo que casi nunca ponemos en la factura: la obsolescencia económica.
Ahí está lo que me inquieta. Estamos acostumbrados a que un celular envejezca rápido, pero no a pensar lo mismo de un carro. La tecnología seguirá avanzando —y qué bueno que así sea—, pero algo puede funcionar perfectamente y, aun así, haber perdido buena parte de su valor. En mi era IA, innovar también nos obliga a aprender a hacer cuentas.
Ciencia y Tecnología
Creadores de ChatGPT y Claude advierten en la ONU: la IA podría escapar del control humano
Giannella Espinoza