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Diario Expreso Ecuador

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“Ya nadie se siente seguro”: el miedo crece en La Alborada

El asesinato de un hombre en el vecindario vuelve a encender las alertas en una ciudadela donde los moradores denuncian robos, disparos y calles oscuras

La zona donde ocurrió el crimen quedó marcada por el hecho violento registrado durante la madrugada en la decimotercera etapa de La Alborada.

La zona donde ocurrió el crimen quedó marcada por el hecho violento registrado durante la madrugada en la decimotercera etapa de La Alborada.Álex Lima

Diana Sotomayor
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Los puntos claves

  • Un hombre de 33 años fue asesinado durante la madrugada de este martes 18 de agosto en la decimotercera etapa de La Alborada.
  • La víctima fue encontrada dentro de un vehículo que se estrelló contra una construcción ubicada en la vía pública. 
  • Moradores denuncian una creciente sensación de inseguridad, relacionada con robos, disparos, calles oscuras y espacios públicos abandonados.

La Alborada ya no se siente como antes. En sus etapas, donde durante años la vida transcurrió entre familias, escuelas, comercios y espacios comunitarios, crece una preocupación que los moradores describen cada vez con mayor claridad: el miedo a convertirse en víctimas de la violencia.

El asesinato de Johnny René Pico Sánchez, ocurrido durante la madrugada de este martes 18 de agosto en la decimotercera etapa, volvió a encender esa preocupación. El hombre, de 33 años, fue encontrado muerto dentro de un vehículo que terminó estrellándose contra una construcción, en medio de una escena que sorprendió a los moradores.

"Ni en una película de Halloween ves esto. Ves un carro estrellado y adentro una persona asesinada. ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando en los barrios? ¿Por qué se ha vuelto tan tenebrosa Guayaquil?", cuestionó la residente Melania Cortez. 

El hecho ocurrió aproximadamente a las 02:30. Tras una alerta del ECU 911, agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) y de Criminalística acudieron al sitio.

Los investigadores encontraron un SUV gris impactado contra una construcción. En su interior estaba el cuerpo de Pico, quien presentaba heridas aparentemente provocadas por proyectiles de arma de fuego en la cabeza.

  • En la escena fueron levantados como indicios un arma de fuego, una vaina calibre 9 milímetros, una bala, dos dispositivos móviles y el vehículo. La fiscal de turno dispuso el levantamiento del cadáver y su traslado al Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses para la autopsia.

Pero, más allá de la escena del crimen, lo ocurrido vuelve a encender el temor entre los moradores, que aseguran que la inseguridad ha ido ganando espacio en la ciudadela.

“Hace rato que la Alborada dejó de ser un vecindario seguro”

Nathalia Cáceres, residente de la etapa donde ocurrió el hecho, asegura que la percepción de inseguridad se ha instalado en la vida cotidiana de los moradores.

“Hace rato que la Alborada dejó de ser un vecindario seguro. Está oscura, veo gente merodeando y dejó de ser ese sitio donde todas las familias se encuentran”, señaló.

Lo que cambia en nosotros después de una escena así no es solo la percepción de seguridad. Cambia la manera en que los vecinos habitamos nuestro propio barrio. Desconfiamos de la gente nueva, de quienes llegan a vivir o a hacer trabajos temporales. Nos guardamos. Desconfiamos. Ya no somos la gente cálida de siempre, porque estamos tratando de protegernos.Maggie Merchán, residente

Para Cáceres, el problema no se reduce a la presencia o ausencia de agentes policiales. Hay otros factores que, desde su perspectiva, contribuyen a que los vecinos se sientan expuestos.

“Me apena porque la Alborada es hermosa. Una ciudadela que lo tiene todo. Lamentablemente, no hay seguridad. Y no hablo solo de la falta de agentes. Los callejones oscuros, sitios con maleza o parques en estado de abandono suman la percepción de abandono”, explicó.

La preocupación, entonces, no está únicamente relacionada con los hechos delictivos. También con el deterioro de determinados espacios que forman parte del entorno diario de los moradores.

Calles con poca iluminación, zonas descuidadas y espacios públicos que dejan de ser utilizados por las familias terminan modificando las rutinas.  

El crimen ocurrió cerca de viviendas y familias

Susana Quevedo vive a pocas cuadras del lugar donde ocurrió el asesinato. Para ella, lo sucedido genera temor de que la violencia siga avanzando hacia espacios residenciales.

“Esta es una zona residencial, llena de familias, escuelas, niños, tiendas, espacios comunitarios... No es posible que el sicariato se esté tomando cada uno de los espacios de la ciudad. No tiene ni un sentido”, señaló.

La moradora cuestiona quién debe responder por la situación que, asegura, experimentan los habitantes.

¿Quién responde por lo que estamos experimentando? Ya nadie se siente seguro en ninguna hora del día: no importa si es cuando despiertas o mientras duermes. Al escuchar el estruendo del carro que se estrelló contra una obra que se está realizando, pensé en una bomba. Estamos ya con psicosis. No damos más”, manifestó.

La preocupación también mira hacia la Francisco de Orellana

La Alborada, además, mantiene una relación con la avenida Francisco de Orellana, una de las principales arterias del norte de Guayaquil y uno de los puntos de mayor circulación vehicular de la zona.

En sus alrededores, los moradores y conductores también identifican situaciones que alimentan la sensación de vulnerabilidad. El intenso flujo de vehículos, la presencia de comerciantes informales y la percepción de una vigilancia insuficiente hacen que algunos semáforos sean vistos como puntos de riesgo, especialmente cuando los automotores deben permanecer detenidos.

  • Así, el temor no se concentra únicamente en el lugar donde ocurrió el asesinato. Se extiende a los recorridos cotidianos: al salir de casa, caminar por una calle poco iluminada, atravesar un parque, comprar en una tienda o detenerse en un semáforo.

Para las familias, el problema es que ya no existe una hora ni un lugar que garantice tranquilidad.

Cinco personas huyeron tras el crimen

Mientras los moradores expresan su preocupación, la Policía continúa con la investigación para determinar qué ocurrió y establecer quiénes participaron en el asesinato.

Según las versiones recogidas por los investigadores, después del impacto del SUV, cinco personas —tres hombres y dos mujeres— descendieron del vehículo y huyeron a pie con rumbo desconocido. Uno de los hombres habría presentado una aparente cojera.

El estruendo nos despertó y nos  llevó hasta una escena que difícilmente olvidaremos: un vehículo estrellado y, en su interior, un hombre muerto. Esto, solo refuerza la sensación de que la violencia ya no ocurre lejos, sino a pocos metros de nuestros hogares.Miguel Cajamarca, residente

Los moradores que se acercaron al automotor encontraron a la víctima sin signos vitales y observaron un arma de fuego en uno de los asientos. De inmediato alertaron al ECU 911.

La Policía realiza verificaciones de cámaras de seguridad públicas y privadas y recopila información para reconstruir lo ocurrido, identificar a los responsables y establecer el móvil del asesinato. Hasta ahora no existen elementos suficientes para determinar la motivación del crimen.

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