
¿Guayarte ya está abierta al público? Horarios y restricciones
El sitio se encuentra abierto, pero no del todo operativo. Conoce los detalles de los trabajos que se realizan
Durante los últimos meses, Guayarte ha tenido irregularidades que ha cambiado su dinámica habitual. Este espacio, que en sus inicios se posicionó como uno de los principales puntos turísticos y gastronómicos de la ciudad, fue perdiendo afluencia con el paso del tiempo y actualmente está en una etapa de intervención que limita su uso.
¿Qué actividades se pueden hacer en Guayarte?
El sitio sí se encuentra habilitado para el público, aunque con varias restricciones operativas. El acceso está permitido en un horario comprendido entre las 07:00 y las 22:00, debido al toque de queda.
Sin embargo, la apertura no es total. En el área que conecta sectores como Urdesa con la Kennedy, el ingreso está limitado debido a trabajos en curso.
En esa zona, los visitantes solo pueden utilizar espacios específicos para estacionamiento y tránsito peatonal, sin que esté habilitada para actividades o eventos.
Las restricciones también impactan la circulación interna. Quienes acceden desde la Kennedy deben movilizarse por rutas definidas, como el paso tipo “zigzag”, que permite conectar hacia la avenida Carlos Julio Arosemena.
Este esquema reduce la experiencia habitual del lugar y mantiene ciertas áreas parcialmente cerradas.
Por otra parte, los locales comerciales se mantienen cerrados. Según ha anunciado el Municipio de Guayaquil, en marzo habría una reinauguración del sitio. El contexto de estas limitaciones responde a los trabajos de remodelación que aún se ejecutan en el sitio.

¿Qué trabajos se realizan y cuál es la inversión?
Los trabajos actuales se enfocan en el tramo que enlaza con Urdesa y la Kennedy, donde ya inició el retiro de estructuras que anteriormente albergaban locales de comida y emprendimientos.
Se conoce que a futuro, el sitio albergará espacios para realizar trámites, consultas médicas y de odontología, entre otros servicios municipales
Tal como adelantó EXPRESO semanas atrás, varios contenedores están siendo desmontados de manera gradual. Las labores se concentran en una zona que en años anteriores concentraba buena parte de la actividad comercial, con restaurantes, puestos gastronómicos y espacios destinados a la permanencia de visitantes.
El proyecto contempla una inversión cercana a 1,1 millones de dólares y ha sido desarrollado en varias etapas, con intervenciones tanto en infraestructura como en espacios públicos.
En una primera fase, se realizaron adecuaciones en los locales comerciales, con mejoras estructurales, renovación de acabados, iluminación y sistemas eléctricos. Posteriormente, se rehabilitaron elementos del parque lineal, incluyendo fuentes y sistemas hidráulicos, con el objetivo de recuperar áreas que presentaban deterioro.
En la etapa final, se han incorporado nuevos componentes en la plazoleta central, como superficies renovadas y tecnología destinada a eventos, entre ellos sistemas de audio, iluminación especializada y pantallas de gran formato. Estas mejoras buscan reactivar el espacio como punto de encuentro cultural y recreativo.
