Entretenimiento
Yan, ‘la China Guayaca’: la chef detrás de Shangri.La y su cocina en vivo
Cocina teppanyaki, sabores de Asia e ingredientes frescos marcan la propuesta de un menúque dialoga con el gusto guayaquileño.

Yan cocina frente al comensal en una de las experiencias distintivas de Shangri.La.
Lo que debes saber
- Su historia mezcla dos culturas: nació en Guangzhou, aprendió cocina ecuatoriana en Guayaquil y hoy adapta sabores asiáticos al gusto local.
- Conocida en redes como “la China Guayaca”, Yan recorre huecas, incorpora expresiones guayacas y sigue viajando a China para traer nuevas tendencias a su restaurante.
- Shangri.La ya tiene once años, empezó en Urdesa y actualmente está en La Piazza de Samborondón.
De Guangzhou a Guayaquil hay miles de kilómetros, pero Yan parece haber encontrado la manera de acortar esa distancia entre sabores, palabras y costumbres. Nació en aquella ciudad china y llegó a Ecuador a los 16 años; más de dos décadas después, en redes sociales pocos necesitan demasiadas explicaciones para reconocerla: es “la China Guayaca”, la chef y propietaria de Shangri.La que habla con expresiones locales, se declara fan del encebollado, recorre huecas y se ha vuelto viral mostrando esa particular mezcla entre la cultura con la que nació y la ciudad que terminó haciendo suya. Su español conserva acento chino y alguna palabra se le dificulta, pero se hace entender, y esa espontaneidad es precisamente parte de su encanto.
Llegamos a Shangri.La justo a la hora del almuerzo. Mientras Yan recibe clientes y está pendiente de lo que ocurre en el salón, frente a las mesas comienza otro espectáculo: la plancha se calienta, aparece el fuego y los chefs cocinan frente a los comensales. Es la propuesta teppanyaki que ella quiso incorporar al restaurante después de conocer esta forma de cocinar en Asia: cuchillos, destreza, ingredientes frescos y una preparación que puede extenderse entre 30 y 40 minutos. “Si vienes aquí es para disfrutar”, advierte. Aquí la espera también forma parte de la experiencia.
Dos culturas, un sabor
¿Su relación con la cocina empezó en China?
Sí. Desde muy pequeña tuve que cocinar. Mis padres trabajaban y me tocaba preparar la comida para mis hermanos menores. Empecé a cocinar aproximadamente a los 11 años y hacía principalmente comida china.
Pero cuando llegó a Ecuador también aprendió a preparar comida ecuatoriana…
Sí. Trabajé diez años preparando almuerzos en un lugar de la avenida 9 de Octubre. Ahí aprendí a hacer comida ecuatoriana: seco de pollo, seco de chancho, bistec de carne, hígado. Yo empecé desde abajo y por eso no me siento diferente a nadie. Ahora hay personas que me conocen más por las redes o dicen que soy famosa, pero para mí todos somos iguales.
¿Cuándo nace Shangri.La?
Hace 11 años. Primero estuvimos cinco años en Urdesa y luego nos trasladamos a Samborondón, donde ya tenemos alrededor de seis años. Desde el inicio quería ofrecer algo distinto a lo que normalmente encontraba en Ecuador.
¿Qué es lo que más sorprende al cliente cuando se sienta frente a la plancha?
Que puede ver todo lo que se está preparando. Trabajamos con productos frescos como camarón, langostino y langosta, y el cliente los ve antes y durante la cocción. No es que el plato llegue desde una cocina cerrada: se prepara ahí mismo, frente a él.
En sus redes también se la ve recorriendo huecas de Guayaquil. ¿Qué busca cuando visita esos lugares?
Me gusta probar cosas y conocer los sabores que le gustan al guayaquileño. A veces encuentro una salsa, una proteína o alguna combinación que puede inspirarme para mi menú.
Entonces, ¿la propuesta del menú es una comida fusión ?
Sí, tiene mi cultura, pero también tiene mucho de lo que he aprendido viviendo y comiendo aquí.
¿También se volvió guayaca para la música?
Sí, me gusta mucho la música. Escucho de todo: merengue, reggaetón. Después de tantos años aquí, ya hay muchas cosas de Guayaquil que forman parte de mí.
Después de más de dos décadas en Ecuador, ¿qué conserva de su cultura china y qué ha adoptado de Guayaquil?
De China conservo muchas cosas de mi cultura y, sobre todo, la puntualidad. En eso sigo siendo muy china. Pero de Guayaquil ya tengo las palabras, las expresiones, la comida y muchas costumbres.

Ingredientes frescos, técnica y sabor se encuentran en las preparaciones.
El show del fuego, parte del menú
En Shangri.La, cocinar no ocurre detrás de una puerta. La plancha está frente al comensal y la preparación se convierte en parte de la experiencia: fuego, cuchillos, proteínas frescas y movimientos precisos acompañan el almuerzo. Yan explica que esa fue justamente una de las razones por las que apostó por el teppanyaki. “En China hay bastante eso”, cuenta sobre esta forma de cocinar a la vista del cliente, una propuesta que quiso trasladar a Guayaquil cuando todavía no era tan común encontrarla aquí.
Cada vez que puede regresar a China, Yan aprovecha el viaje para no solo visitar a su familia. “Trato de aprovechar el tiempo para tomar cursos y aprender cosas nuevas”, cuenta. Son estancias de uno o dos meses en las que observa tendencias y formas de servicio que después analiza cómo adaptar a su restaurante.
“En China hay mucho espectáculo: el cuchillo, el fuego, la forma de cocinar frente al cliente”, dice y es justamente una de las ideas que quiere seguir desarrollando en Shangri.La. Su anhelo es incorporar cada vez más destreza, ritmo y show.