SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

TV/ Teatro

Martha Ontaneda: "No me importa si me consideran complicada"

La actriz y productora ecuatoriana defiende su perfeccionismo y sostiene que el respeto por el público siempre ha estado por encima de las críticas

Martha Ontaneda regresa al teatro con La pipa de la paz y asegura que sigue disfrutando cada aplauso del público.

Martha Ontaneda regresa al teatro con La pipa de la paz y asegura que sigue disfrutando cada aplauso del público.Gerardo Menoscal

Ingrid Balseca
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Lo que debes saber

  • En La pipa de la paz, Martha se pone en la piel de un personaje lleno de matices y desafíos emocionales.
  • Considera que las nuevas generaciones deben prepararse, controlar el ego y entender que siempre hay algo que aprender.
  • Le dolió mucho la muerte de su ganso Otelo y fue víctima de un ataque digital.

Mientras algunos consideran a Martha Ontaneda, una actriz difícil, ella sostiene que solo es perfeccionista y que su principal compromiso siempre ha sido con el público.

La intérprete, con cuatro décadas de trayectoria en la televisión y el teatro, ha participado en producciones como Yo vendo unos ojos negros, El Cholito, La pareja feliz, Tres familias, Sí se puede y Los García. Su aparición más reciente en TV fue en La Mofle.

Ahora regresa a los escenarios con La pipa de la paz, obra que se presentará en el Teatro Sánchez Aguilar, el 20, 21 y 22 de agosto. La pieza, escrita por la argentina Alicia Muñoz, es el segundo texto de esta autora que lleva a escena. Comparte con Santiago Carpio, bajo la dirección de Marina Salvarezza. Además de protagonizar el montaje, también participa como coproductora.

A lo largo de su carrera ha recibido reconocimientos. Fue nominada al Premio Eugenio Espejo y convocada por el Gobierno Nacional y la Gobernación del Guayas para recibir la condecoración Estrella Porteña. Sin embargo, un contratiempo le impidió asistir al acto y la entrega quedó pendiente. En marzo de este año también fue una de las homenajeadas durante la segunda edición de los galardones Valdivia Dorada.

En el teatro, una madre manipuladora

En La pipa de la paz le da vida a una madre manipuladora que convence a su hijo, un diplomático de la ONU radicado en Nueva York, de regresar al país para resolver un supuesto conflicto familiar.

“Mi personaje tiene muchos matices. Es una mujer que utiliza distintos recursos para conseguir lo que quiere y eso representa un gran desafío actoral”, expresa.

¿Qué tan lejos está de esa madre posesiva que interpreta en la obra?

Mucho. Tengo tres hijas: Andrea, Estefanía y Denisse, a quienes adoro. Siempre he respetado sus espacios y sus decisiones. Mi esposo, Roberto Mastalir, me dijo -cuando ellas formaron sus propios hogares- que debía tener cuidado de no invadirlos. Si no me invitaban, no iba. Dos de ellas se divorciaron.

Se dice que usted es una actriz exigente y complicada. ¿Qué tan real es aquello?

Soy una persona perfeccionista y puntual. Me gusta que todo salga bien porque tengo un profundo respeto por el público. Si eso significa ser complicada, entonces lo acepto. Pero siempre he mantenido buenas relaciones con las personas con las que trabajo. 

Miriam Murillo contó que, cuando supo que iba a trabajar conmigo, sintió temor porque le habían hablado mal de mí. Con el tiempo nos hicimos grandes amigas. Soy exigente, sí, pero puedo trabajar con cualquiera. Ahora, no sé si todos quieran trabajar conmigo (risas).

El director Jorge Toledo dijo en una entrevista con EXPRESIONES que reconoce su trayectoria, pero que trabajar con usted requiere mucha paciencia porque es complicada.

Sé que lo dijo. Seguramente para él soy una persona difícil, pero no me preocupa si esa es su opinión (risas).

Se retira de la producción teatral

Después de dos décadas al frente de MO Producciones Teatrales, dejará esa faceta de su carrera. ¿Qué la llevó a tomar esa decisión?

En 2026 cierro un ciclo como productora. Comencé con MO Producciones Teatrales en 2006 y siento que ya es momento de parar. No existe apoyo económico ni del Gobierno ni de la empresa privada. Sin recursos es imposible montar una obra: hay que invertir en escenografía, pagar a los actores y cubrir otros gastos. Conseguir auspicios cada vez es más difícil y ya no quiero seguir insistiendo. Además, producir teatro desgasta muchísimo.

¿La actuación también quedará atrás?

Eso sería muy difícil. Mientras Dios me dé salud, quiero seguir actuando. De las tablas no me retiro. En televisión, por el momento, no hay nada. Acabo de participar en un cortometraje con Andrés Hidalgo y la experiencia me gustó mucho. Espero que algún día Sebastián Cordero me llame para una película (risas). Todavía no lo ha hecho.

Si no hubiera sido actriz, ¿a qué otra profesión se habría dedicado?

A ninguna otra. Nací para ser actriz. Desde niña hacía chistes, me disfrazaba, imitaba, bailaba. Creo que ese talento se trae desde el nacimiento.

“La envidia existe, por eso intentaron perjudicarme”

Su voz es una de sus principales características. ¿Fue una herramienta que fortaleció?

Mi padre, Miguel Ángel Ontaneda, era muy exigente. Si no pronunciaba bien una palabra, me hacía repetirla diez veces. Él me enseñó dicción y fue un gran maestro. Mucha gente me reconoce por la voz, apenas me escuchan hablar saben que soy Martha Ontaneda. En el teatro, una buena voz es fundamental.

Con una trayectoria tan amplia, ¿alguna vez ha perdido la paciencia con actores jóvenes que llegan sin la preparación suficiente?

(Suelta una carcajada) No me ha tocado vivir una situación así, pero si ocurriera, creo que intentaría ayudarlos y orientarlos. Hay jóvenes a los que todavía les falta preparación, pero creen que ya lo saben todo. El ego puede dominarlos y eso es algo que no debería pasar. Nunca hay que creerse más de lo que uno es.

Hace poco fue víctima de un ataque a su WhatsApp. ¿Llegó a descubrir quién intentó perjudicarla?

No sé qué fue lo que pasó. Yo utilizo WhatsApp para promocionar mis obras y compartir información en distintos grupos. Tal vez a alguien no le agradó que lo hiciera y, como existe la envidia, intentaron perjudicarme. Con bloquearme habría sido suficiente, pero fueron más allá. Hice las investigaciones correspondientes, pero no se obtuvo ningún resultado.

"Cada aplauso me emociona"

Usted es sobreviviente de cáncer. ¿Cómo cambió esa experiencia su forma de ver la vida?

En 2012 me detectaron cáncer en el seno derecho, pero nunca sentí miedo. Al contrario, agradecí esa dura experiencia, porque me permitió descubrir quiénes eran realmente mis amigos, quiénes me querían e, incluso, conocer mejor a mi propia familia. No necesité quimioterapia, pero sí recibí 25 sesiones de radioterapia. 

Me operaron y no perdí el seno, porque el tumor estaba encapsulado. Hasta hoy no ha reaparecido y confío en que no lo hará, tengo fe en Dios. Entendí que mi vida le pertenece a Él.

¿Cuál le gustaría que fuera su legado?

El amor por el teatro y el público. Así quiero que me recuerden. Sin público no hay teatro, ambos van de la mano. Amo a la gente que me acompaña. Cada aplauso me emociona y me hace vibrar.

Hace unos meses sufrió la pérdida de Otelo, su ganso. ¿Cómo vivió ese momento?

Otelo era mi ganso. En enero lo atropellaron dentro de la urbanización. La conductora iba hablando por teléfono. Fue un golpe muy duro porque, aunque los gansos no son animales domésticos, él se había encariñado conmigo y era como un perrito: me seguía a todas partes. Decidí perdonar a la mujer que lo atropelló, pero su partida me dolió muchísimo.

tracking