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Gabriela Pazmiño Yépez sobre el caso de Sarah: “No podía quedarme callada”

La expresentadora destaca la valentía y madurez que mostró su hija durante las audiencias y asegura sentirse más orgullosa que nunca

Gabriela Pazmiño sostiene que Sarah Gabriela salió fortalecida tras los meses difíciles que atravesó.

Gabriela Pazmiño sostiene que Sarah Gabriela salió fortalecida tras los meses difíciles que atravesó.Andrés Jurado.

Ingrid Balseca
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Lo que debes saber

  • La expresentadora reconoce que fueron meses de desgaste emocional y físico, pero afirma que la experiencia mostró la madurez de su primogénita.
  • En vísperas del Día de la Madre, destaca el orgullo que siente por sus hijos y las lecciones que le dejó esta etapa.

La expresentadora Gabriela Pazmiño Yépez tiene tres hijos: Martina Pinargote (11), Diego Alarcón (15) y Sarah Gabriela Alarcón, quien recientemente cumplió 21 años y fue la ganadora del reality Soy el mejor.

Con uñas y dientes defendió a su hija mayor cuando consideró que, en el espacio Los Hackers, del Canal del Cerro, afectaron su imagen y reputación por declaraciones emitidas. Por ello se inició un proceso legal que ya concluyó tras una audiencia de apelación.

En la víspera del Día de la Madre comenta sobre lo vivido, las lecciones aprendidas y cómo es la relación con sus hijos. El domingo 10 de mayo se reunirá con su progenitora, Judy; su hermano, Roberto, quien vive en Estados Unidos; y sus vástagos. Su novio, Luis Arturo Espín, seguramente le prepara alguna sorpresa.

Como madre, ¿cómo vivió el proceso legal que atravesó su primogénita y que favoreció a la otra parte?

Era algo que se debía hacer. Lastimosamente ahora se irrespeta y se difama en espacios de farándula, sobre todo sin merecerlo y sin tener pruebas. Se ha normalizado. Como madre no podía quedarme de brazos cruzados. 

En el camino sentí una responsabilidad general, porque no es justo que muchas personas pasen por situaciones similares y nadie les ponga un alto.

"No tenemos una buena justicia"

Tal vez muchas madres tirarían la toalla en el camino.

Probablemente, porque es un proceso tedioso, largo y también genera un gasto. Se siente un ambiente pesado y oscuro. Hay un desgaste físico y emocional. En Ecuador la justicia es como arar en el mar; no tenemos una buena justicia.

¿Qué fue lo más difícil en este proceso en el que acompañó a su hija?

La incertidumbre, sentir que el proceso la iba afectar. Sin embargo, nos fortalecimos porque alguien debía salir al frente, no quedarse ahí. Tuvimos mucho respaldo, lo que me hizo darme cuenta de que la decisión tomada no fue equivocada.

En un momento me contacté con un ejecutivo de la empresa, quien ofreció disculpas a través de un correo electrónico y dijo desconocer lo ocurrido. 

En las audiencias no se pudo reproducir el video porque el canal no lo entregó; supuestamente ya lo había destruido. Trabajé en TV y en esa cadena, sé que los materiales no se destruyen, sino que se archivan por muchísimo tiempo.

¿Cuáles fueron las lecciones aprendidas en estos meses, desde julio del 2025, que duró el caso?

Agradezco a Dios ya no pertenecer al medio ni depender de este. En su momento consideré que la TV iba a ser una vitrina para Sarah, así como lo fue para mí. Ya no me causa ilusión aquello; ahora existen las plataformas digitales para llegar a un público y mostrar los talentos.

"Conozco a mis hijos"

¿Qué mensajes o recomendaciones les daría a mamás que atraviesen por situaciones similares?

Comprendo que no todas cuentan con los recursos, el tiempo y la paciencia. Muchos dirán que las madres nos cegamos; en mi caso no fue así. Conozco a mis hijos, sé cuándo debo actuar.

No solo la vi nacer, ella ha sido siempre mi gran apoyo. Fue una niña y ahora una joven que es un pilar en casa, es responsable, cálida, está pendiente de sus hermanos y cree que todo el mundo es bueno. Lastimosamente se dio cuenta de que existe el bien y el mal.

Mantiene una beca activa en la universidad. Incluso, en las audiencias, uno de nuestros argumentos fue evidenciar quién era ella.

¿Usted dice que la justicia en el país es como arar en el mar?

Así es, pero de la justicia divina nadie se salva. No es que mi hija o yo le deseemos mal a nadie, pero en la otra parte se está manifestando esa justicia. En nuestro caso vivimos en paz, con la conciencia tranquila. Somos una familia que, con esfuerzo, ha salido adelante. 

En este mes de mayo, por el Día de la Madre, han aparecido marcas. Animaremos juntas un evento. Yo no me prestaría para hacerle mal al prójimo ni para hablar sin fundamentos. Podríamos seguir en la lucha, pero ya no. Hay muchos proyectos pendientes.

¿Cómo es la relación con sus hijos, dos adolescentes y una joven?

He aprendido en el camino. Mantengo los valores y la formación que me inculcaron mis padres, pero a la vez los apoyo, los escucho y, si se merecen algo, los complazco. Mis hijos han mostrado sus talentos y capacidades. 

Son chicos deportistas y con méritos académicos; me siento orgullosa. Diego juega en las formativas de Emelec, fue seleccionado; antes estuvo en Guayaquil City. También fue convocado al microciclo de la selección ecuatoriana Sub-15. Sarah me quita cargas, es productiva. Martina juega vóley; yo también lo practiqué y entrenamos juntas.

"No soy de las mujeres que se echan a morir"

¿En qué momentos se sintió más vulnerable como mamá?

Cuando fui madre por primera vez. No conté con el apoyo del padre de Sarah (Diego Alarcón). Me di cuenta de que no quería volver a pasar por algo así. Estaba internada en la clínica, dando a luz, y no había quién pagara la cuenta. 

Mi familia me ayudó y luego busqué soluciones para recuperarme económicamente. Hubo momentos en que no había ni para el tarro de leche. No he tenido el soporte de los padres de mis hijos. Me enfoqué en crecer. 

Cuando nació Diego ingresé a la empresa en la que ahora trabajo, que ofrece productos para el bienestar general y la belleza, lo que también fue un desafío. No soy de las mujeres que se echan a morir y que viven quejándose o victimizándose. Hice muchos sacrificios. En 2016 y 2017 empecé a crecer hasta ahora, gracias a Dios.

¿Qué le diría a la madre de hace diez años?

Le diría que no es fácil. A los 20 años ya estaba embarazada; a veces es mejor esperar. Aunque es complicado avanzar con hijos, se logra. Es lo que les digo a las mujeres de mi equipo.

¿Le pediría perdón por algo a sus hijos?

Tal vez por el tiempo que no estuve con ellos debido al trabajo. Eso fue antes. Lo he conversado con mis hijos; lo comprenden y lo validan. Les he demostrado que nada fue en vano y que todo tuvo una razón. Ahora comparto mucho con ellos y estoy presente en lo que necesitan.

¿Volvería a casarse?

No tengo problemas con ese tema. Si lo hago, será cuando llegue el momento. Es un deseo tanto de mi novio como mío, pero no hay apuro ni fecha. Nuestra relación es seria y con futuro. Vamos para los tres años.

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