‘Backrooms’ y ‘Obsession’: cómo creadores de contenido en YouTube dan el salto a Hollywood
El nicho del cine indie ha dado su paso al mainstream con producciones nacidas del lenguaje de Internet, que hoy cultiva narrativas destinadas al séptimo arte

Kane Pixels (director) junto a Chiwetel Ejiofor en el set de 'Backrooms'
Lo que debes saber
- Los directores nativos de internet poseen un entendimiento instintivo de las pautas de consumo digitales, priorizando la tensión atmosférica y el ritmo acelerado por sobre las estructuras narrativas clásicas.
- La distribución directa en plataformas digitales permite a los creadores experimentar con micro-presupuestos sin la intervención o censura de los ejecutivos de las cadenas televisivas tradicionales.
- El género de suspenso y terror psicológico es el principal catalizador de esta tendencia debido a su alta rentabilidad financiera y a la facilidad para generar impactos visuales con recursos técnicos mínimos.
El concepto tradicional de lo que llamamos "cine" está experimentando una reconfiguración silenciosa, pero profunda. Durante gran parte del siglo XX y los primeros años del XXI, el acceso a las grandes producciones de Hollywood seguía un recorrido casi obligatorio: formación académica especializada, años de aprendizaje técnico y una progresión profesional dentro de la industria audiovisual.
Sin embargo, la irrupción de las plataformas digitales está alterando esa cadena de valor. Hoy, algunos de los nuevos nombres que llegan a la dirección, la producción o el desarrollo creativo no provienen necesariamente de escuelas de cine ni de estudios tradicionales, sino de ecosistemas como YouTube, TikTok o Instagram, donde han aprendido a captar audiencias, contar historias y construir comunidades a una escala que antes era impensable.
Las reglas de juego han cambiado drásticamente; el estreno global de Backrooms de la mano de A24 y el arrollador éxito en taquilla de Obsession bajo el sello de Blumhouse demuestran que el verdadero foco del cine contemporáneo se encuentra en la videoteca global más grande del planeta: YouTube.
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Lo cierto es que, esta transición del formato digital al circuito comercial responde a una profunda democratización del consumo; una donde las productoras tradicionales ya no necesitan "adivinar" el gusto del público o probar proyectos a ciegas; las tendencias, las visualizaciones masivas y el engagement inmediato en Internet operan como una especie de barómetro infalible de validación comercial.
Al consolidar audiencias de nicho antes de encender una cámara profesional, estos cineastas de la era digital están moldeando la taquilla global, obligando a los grandes estudios a adoptar la estética hiperrealista, la inmediatez y las nuevas pautas de consumo nacidas en las pantallas de computadoras y teléfonos móviles.
Internet como creador de una nueva narrativa

Markiplier, Bo Burnham y los hermanos Philippou quienes han dirigido productos cinematográficos
Aunque se pueda percibir a este cambio cultural como una exclusividad del cine del terror, donde la actual generación de nativos digitales está capitalizando estas oportunidades a gran escala, la industria ya venía dando señales de hibridación en otros formatos performáticos.
Un antecedente directo es el comediante y cineasta Bo Burnham, quien inició su carrera en 2006 subiendo canciones satíricas desde su habitación a YouTube y Vine.
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Eventualmente su capacidad para conectar de forma íntima con el público desde el confinamiento digital escaló orgánicamente hacia el stand-up tradicional, alcanzando su madurez narrativa con Inside (Netflix), una pieza audiovisual autoproducida que disolvió las fronteras entre el especial de comedia y el lenguaje cinematográfico experimental.
Asimismo, la transición de creadores como Parsons, Barker o los hermanos Philippou (directores de Talk to Me) evidencia que las audiencias contemporáneas ya no se rigen por la jerarquía del medio de origen.
Estos creadores, al dominar el ritmo de edición acelerado, el suspenso basado en la atmósfera sobre el susto fácil, y los códigos comunitarios de la red; han inyectado una vitalidad técnica inédita a las salas cinematográficas, demostrando que el futuro del séptimo arte se está gestando, un clic a la vez, en las plataformas abiertas de internet.
De las pesadillas de 4chan al cine de prestigio: El fenómeno de Kane Parsons

Kane Pixels, de 20 años en el set de 'Backrooms'
El ejemplo más radical de esta nueva era se consolida con el estreno de Backrooms. En enero de 2022, un joven de apenas 16 años llamado Kane Parsons (Kane Pixels) subió a YouTube un cortometraje de menos de diez minutos que reimaginaba una leyenda urbana nacida en los foros de 4chan: los espacios liminales, infinitos y perturbadores de una dimensión paralela revestida de papel tapiz amarillo.
Parsons combinó su manejo técnico del software de código abierto Blender con la narrativa del found footage (metraje encontrado), acumulando cientos de millones de reproducciones y estructurando un universo mitológico expansivo; eventualmente la distribuidora A24, reconocida por su enfoque vanguardista en el cine de autor, detectó el potencial de la propiedad intelectual y financió la adaptación del largometraje.
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La cinta, protagonizada por Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve, no solo expande la atmósfera opresiva y onírica original, sino que marca un hito: Parsons se convierte oficialmente en el realizador más joven en dirigir un largometraje respaldado por el estudio.
Rompiendo récords con 800 dólares: El caso de Curry Barker
Por su parte, el realizador Curry Barker ha protagonizado el fenómeno financiero e industrial más disruptivo de la temporada con Obsession.

Inde Navarrette y Michael Johnston protagonizan el filme
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Barker, quien inicialmente construyó su audiencia creando sketches de comedia rápida en Instagram y YouTube bajo el sello de That's a Bad Idea, demostró su capacidad para transmutar la cotidianidad en horror psicológico puro con el mediometraje Milk & Serial (2024), filmado con un presupuesto de apenas 800 dólares.
Esa agilidad narrativa capturó el interés de Jason Blum y Blumhouse Productions, quienes le encomendaron la dirección de Obsession, un thriller sobrenatural sobre un hombre que espiraliza hacia la locura tras quebrar una reliquia mística, centrado en Nikki, su compañera de trabajo que ahora esta obsesionada con él gracias a un deseo que se sale de control.
Los números detrás de la producción respaldan el cambio de paradigma: hecha con un presupuesto de apenas 750,000 dólares, la película recaudó 79.8 millones de Moneda Global en sus primeras semanas, convirtiéndose en la producción de más bajo costo en liderar la taquilla estadounidense en los últimos 17 años (un récord que no se batía desde el estreno de Actividad Paranormal en 2009).