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Andrés de Inglaterra: la policía temía que destruyera pruebas antes de registrar sus casas

La policía británica justificó los registros a Andrés de Inglaterra por temor a que desaparecieran pruebas del caso Epstein. Un tribunal anuló las órdenes

Andrés de Inglaterra ha negado cualquier abuso vinculado al caso Epstein.

Andrés de Inglaterra ha negado cualquier abuso vinculado al caso Epstein.Archivo EXRESO

Stefania Massa
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Lo que debes saber

  • La policía temía que Andrés de Inglaterra destruyera pruebas antes de los registros de febrero de 2026.
  • El Tribunal Superior anuló en octubre las órdenes para registrar sus residencias por un error legal.
  • La investigación busca esclarecer si Andrés compartió informes oficiales con Jeffrey Epstein entre 2001 y 2011.

La policía británica temía que Andrés Mountbatten-Windsor, antiguo príncipe y duque de York, destruyera documentos o impidiera el acceso a sus residencias si conocía los detalles de la investigación en su contra. Así lo revelan documentos judiciales publicados por The Times, que exponen los argumentos utilizados para registrar sus propiedades en febrero de 2026, en el marco de las pesquisas por su presunta conducta desleal durante su etapa como representante comercial del Reino Unido.

Aunque el Tribunal Superior de Inglaterra y Gales anuló las órdenes de registro el 8 de octubre de 2026, la investigación continúa. El caso se centra en la posible transmisión de información oficial a Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense fallecido en 2019 y condenado por delitos sexuales. Andrés cuestionó la legalidad de los registros y denunció que los agentes se llevaron objetos personales que, según él, no estaban relacionados con las pesquisas.

El temor a la destrucción de documentos

Los documentos a los que tuvo acceso The Times detallan las razones por las que los investigadores solicitaron autorización judicial para ingresar en dos residencias vinculadas al hermano del rey Carlos III. Los agentes consideraban que avisarle previamente podía comprometer la investigación y aumentar el riesgo de que desaparecieran pruebas relevantes.

Según el medio británico, los investigadores también temían que Andrés o sus abogados intentaran impedir el acceso a las propiedades. En los documentos se recoge que “los agentes creían que el rey, propietario de la residencia, probablemente les permitiría el acceso”, aunque existían dudas sobre la situación jurídica del entonces duque de York.

Los agentes señalaron que había “una ambigüedad legal” y expresaron su preocupación de que el expríncipe o su equipo legal “pudieran bloquear el registro o intentar obstaculizar ciertos aspectos del mismo”. También contemplaban que “podrían intentar argumentar que la propiedad pertenece al rey y que se debería solicitar un permiso legal por separado”.

La policía sostuvo que las órdenes eran necesarias ante el “riesgo inaceptable de pérdida o destrucción de pruebas”. Con ese argumento, buscaba asegurar documentos y dispositivos que pudieran aportar información sobre las actividades de Andrés durante su gestión comercial.

El tribunal anuló las órdenes de registro

El 19 de febrero de 2026, los agentes ingresaron en Royal Lodge, en Windsor, y en otra residencia de Sandringham, donde Andrés había vivido o se había alojado. La primera propiedad había sido su hogar hasta que la abandonó semanas antes, en medio de las consecuencias públicas de su relación con Epstein. La segunda estaba vinculada a su hermano, el rey Carlos III.

Durante los registros, Andrés permanecía detenido en una comisaría cercana a Sandringham. Meses después, presentó una reclamación judicial en la que cuestionó las actuaciones policiales y sostuvo que se habían incautado pertenencias personales sin relación con el caso.

El 8 de octubre, el Tribunal Superior determinó que las solicitudes de registro se habían concedido en virtud de “una disposición legal errónea”, en lugar de utilizar el mecanismo correspondiente para acceder a material confidencial. Por ello, ordenó anular las autorizaciones.

La decisión no supone el cierre de la investigación ni determina la inocencia o culpabilidad del antiguo miembro de la familia real. La Thames Valley Police, responsable de las pesquisas, inició un nuevo procedimiento para intentar mantener bajo su custodia el material incautado mediante una vía jurídica diferente.

Los documentos que buscaban los investigadores

Las órdenes contemplaban la búsqueda de “documentos, agendas, registros comerciales u otras pruebas documentales del tiempo que Andrés Mountbatten-Windsor ejerció como representante especial para el comercio y la inversión”.

La autorización también incluía dispositivos electrónicos, entre ellos teléfonos móviles y ordenadores. Los agentes buscaban equipos utilizados durante el período investigado, entre 2001 y 2011, así como aparatos que pudieran contener conversaciones posteriores relacionadas con Epstein.

Uno de los elementos cuestionados por Andrés fue un iPhone 17 incautado durante los registros. Su reclamación señalaba que “Apple lanzó esa versión en septiembre de 2025 y Epstein falleció en agosto de 2019”. Con ese ejemplo, el expríncipe cuestionó la pertinencia de retirar determinados objetos y dispositivos.

Las pesquisas buscan esclarecer si Andrés compartió información oficial con Epstein mientras ejercía funciones comerciales en representación del Reino Unido. Entre las sospechas figura el presunto reenvío de informes sobre viajes a Singapur, Vietnam, China y Hong Kong pocos minutos después de recibirlos. También se investiga si le proporcionó datos sobre oportunidades de inversión vinculadas a la reconstrucción de una provincia de Afganistán.

Carlos III expresó su respaldo a la investigación

Los documentos también recogen que la policía tomó en cuenta las declaraciones de Buckingham Palace antes del arresto de Andrés, ocurrido el día de su cumpleaños número 66. En ese momento, un portavoz de la casa real manifestó la disposición de la institución a colaborar con las autoridades.

“Si la policía de Thames Valley se pone en contacto con nosotros, estamos dispuestos a brindarles nuestro apoyo, como es de esperar”, afirmó el representante del rey.

Después de conocerse la detención, Carlos III difundió otro comunicado en el que reiteró su posición: “Lo que sigue ahora es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual este asunto será investigado de la manera apropiada y por las autoridades competentes. En esto, como ya he dicho, cuentan con nuestro apoyo y cooperación plenos e incondicionales. Permítanme dejarlo claro: la ley debe seguir su curso”.

Una investigación que sigue abierta

Los documentos judiciales describen a Andrés como “sospechoso de varios delitos graves”. El inspector jefe de la policía también señaló que, según los registros públicos, “no ha colaborado previamente con otras líneas de investigación relacionadas con su presunta implicación con Jeffrey Epstein”.

Hasta el momento descrito en los documentos, Andrés no había sido imputado formalmente por estos hechos. El antiguo duque ha negado las acusaciones en su contra, incluidas las relacionadas con abusos sexuales, aunque anteriormente manifestó que lamentaba su amistad con Epstein.

La anulación de las órdenes de registro abre una disputa sobre la legalidad de las actuaciones policiales y el destino de los objetos incautados. Mientras tanto, los investigadores continúan con las pesquisas para determinar si hubo intercambio de información oficial y establecer las posibles responsabilidades.

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