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Diario Expreso Ecuador

Fenómeno de El Niño en Ecuador: La declaración de alerta roja y sus implicaciones

La Secretaría de Gestión de Riesgos elevó la alerta de naranja a roja en todo el país. Municipios y prefecturas deberán activar mecanismos de prevención

Las lluvias y las inundaciones son parte de los escenarios que las autoridades deberán enfrentar con la activación de la alerta roja.

Las lluvias y las inundaciones son parte de los escenarios que las autoridades deberán enfrentar con la activación de la alerta roja.Archivo

Diana Sotomayor
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Los puntos claves

  • Ecuador pasó de alerta naranja a alerta roja ante el fortalecimiento de las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño.
  • La temperatura del mar registra anomalías de hasta 4 grados centígrados en la región Niño 1+2, en el Pacífico oriental.

  • La NOAA estima un 69 % de probabilidad de que El Niño alcance una magnitud histórica durante el trimestre octubre-diciembre de 2026.

  • Municipios y prefecturas deberán activar sus COE, reforzar planes de respuesta y preparar evacuaciones preventivas en las zonas con mayor riesgo.

El fenómeno de El Niño ya está oficialmente en curso en Ecuador y las autoridades han decidido elevar el nivel de alerta. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos declaró la alerta roja en todo el territorio nacional ante el fortalecimiento de las condiciones oceánicas y atmosféricas asociadas al evento climático.

La decisión, según indican las autoridades, marca un cambio en la respuesta institucional frente a El Niño. Ecuador pasa de alerta naranja a roja, con la obligación de reforzar las acciones de prevención y respuesta ante los escenarios que podrían presentarse en los próximos meses. Pero, mientras las entidades activan protocolos y definen hojas de ruta, la preocupación ciudadana apunta a otra pregunta: si las obras y medidas necesarias estarán realmente listas para evitar que las lluvias vuelvan a traducirse en inundaciones, pérdidas y afectaciones para la población.

La resolución, firmada por la secretaria nacional de Gestión de Riesgos, Carolina Lozano, se sustenta en el informe del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (CN-ERFEN), que determinó oficialmente la presencia del evento en el país tras verificar el cumplimiento de los criterios técnicos establecidos.

Uno de los principales indicadores es el aumento sostenido de la temperatura superficial del mar. En la región Niño 1+2, ubicada en el Pacífico oriental y de influencia directa para Ecuador, se han registrado anomalías de hasta cuatro grados centígrados.

Además, los análisis advierten que las condiciones asociadas al fenómeno podrían continuar fortaleciéndose. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) proyecta una intensificación del evento hacia finales de 2026 y estima una probabilidad del 69 % de que alcance una magnitud histórica durante el trimestre octubre-diciembre.

Sin embargo, la declaratoria de El Niño y la alerta roja no significan que las lluvias intensas vayan a presentarse de forma inmediata y generalizada en todo el país.

El Niño ya está presente, pero los efectos son distintos según la región

Actualmente, la respuesta meteorológica sigue siendo heterogénea. En el Litoral ya se han registrado lluvias puntuales, oleajes e inundaciones asociadas también a los aguajes, mientras que en la región Interandina persisten condiciones opuestas.

En la Sierra se mantienen déficits de precipitaciones, temperaturas elevadas, baja humedad y una cobertura vegetal seca. Estas condiciones han incrementado la susceptibilidad a incendios forestales.

Entre enero y agosto de 2026 se han contabilizado 2.553 incendios forestales en la Sierra, mientras que a escala nacional el fuego ha afectado 15.862 hectáreas.

La vegetación seca y la baja humedad aumentan el riesgo de propagación del fuego en varias provincias del país. En Quito, en Pichincha,el pasado mes de julio se han registrado varios incendios.

La vegetación seca y la baja humedad aumentan el riesgo de propagación del fuego en varias provincias del país. En Quito, en Pichincha,el pasado mes de julio se han registrado varios incendios.Cortesía

Los reportes técnicos indican que el acoplamiento entre el océano y la atmósfera se concentra todavía en el Pacífico tropical, especialmente en la región Niño 3.4, sin trasladarse de manera persistente hacia las costas ecuatorianas.

Por ello, uno de los aspectos que se mantendrá bajo observación será la evolución de las condiciones atmosféricas durante las próximas semanas. El desplazamiento de la Zona de Convergencia Intertropical y la debilidad del Anticiclón del Pacífico Sur serán factores determinantes para conocer la intensidad de las precipitaciones que podrían presentarse a partir de octubre.

¿Qué implica la alerta roja para municipios y prefecturas?

La declaratoria nacional no es únicamente una advertencia sobre la evolución del fenómeno. La resolución de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos establece acciones concretas para los Gobiernos Autónomos Descentralizados.

Municipios y prefecturas deberán activar los Comités de Operaciones de Emergencia provinciales y cantonales para coordinar las acciones de preparación y respuesta.

Además, deberán incorporar procedimientos operativos, planes y protocolos que permitan ejecutar evacuaciones preventivas, movilizar recursos y activar mecanismos de respuesta en los sectores identificados como potencialmente afectados.

  • La disposición también apunta a fortalecer la comunicación preventiva hacia la ciudadanía. Las autoridades locales deberán informar sobre medidas de autoprotección, promover la preparación comunitaria y priorizar las acciones en las zonas con mayor nivel de exposición.

Entre los lineamientos está también impulsar la organización de las comunidades y activar mecanismos locales de gestión del riesgo.

En ciudades como Guayaquil, donde ya se han identificado 26 sectores con mayor riesgo de inundación, la alerta roja vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de pasar de la identificación de las zonas vulnerables a la preparación efectiva ante los escenarios que podrían llegar con el fortalecimiento del fenómeno.

Un fenómeno que también golpea al mar

Los efectos de El Niño tampoco se limitan a las lluvias, inundaciones o sequías. El calentamiento del mar ha provocado una estratificación de las aguas costeras y una reducción en el ascenso de nutrientes, lo que genera cambios en los ecosistemas marinos y en la actividad pesquera.

La respuesta, sin embargo, no es uniforme. Mientras algunos sectores de la flota han reportado un aumento en las capturas de especies como el dorado y la pomada, otras especies, como la jaiba mora, han registrado una disminución.

El próximo 4 de septiembre de 2026, las entidades que integran el Comité ERFEN volverán a reunirse para actualizar el análisis técnico y las directrices frente a la evolución del fenómeno.

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