Cocodrilos aparecen en Urdesa y el Suburbio: ¿por qué se acercan a zonas pobladas?
Los avistamientos se multiplican en Urdesa, el Suburbio y otros sectores de Guayaquil, mientras crece la preocupación por la protección de estos animales

En el Suburbio. Un cocodrilo de la Costa fue capturado y trasladado con el hocico atado, un hecho que generó rechazo entre ciudadanos.
Los puntos claves
- Los avistamientos recientes se han registrado en sectores como Urdesa y el Suburbio de Guayaquil.
- La especialista Eliana Molineros señala que los cocodrilos han sido vistos dentro o cerca del área protegida Manglares del Salado.
- El 25 de agosto, un cocodrilo de la Costa fue trasladado con el hocico atado sobre los hombros de un hombre, hecho que generó indignación.
- Las posibles inundaciones asociadas al próximo fenómeno de El Niño podrían desplazar a cocodrilos, serpientes y otras especies hacia zonas pobladas.
Los cocodrilos han vuelto a aparecer en distintos sectores de Guayaquil durante las últimas semanas. El Suburbio, Urdesa y otras zonas de la ciudad han registrado avistamientos que han llamado la atención de moradores y usuarios de redes sociales. Pero más allá de la sorpresa que generan estas imágenes, los expertos advierten que los reptiles no están llegando a un territorio que les es ajeno.
Hay un punto en común entre estos casos: los animales han sido vistos dentro o cerca del área protegida Manglares del Salado, explica Eliana Molineros, presidenta de la fundación Proyecto Sacha. Es decir, no han abandonado necesariamente su hábitat natural. El problema está en la convivencia cada vez más estrecha entre la expansión urbana y estos ecosistemas. De hecho, en ciudadelas como Puerto Azul es frecuente observar estos reptiles debido a su cercanía con esteros y manglares, como EXPRESO lo ha publicado anteriormente.
El pasado 26 de agosto, de hecho, en redes sociales como X se viralizó un nuevo video en el que se afirmó que un cocodrilo de gran tamaño se encontraba en el ecosistema que rodea el lugar.
"Es enorme, realmente es grande. Mas grande que otros que por esta zona nos ha visitado. Nunca nos acercamos. No son violentos, jamás han intentado atacar a nadie, pero tenemos todo el cuidado del mundo. Y es que a la final los que invadimos su hogar somos nosotros, el hombre", relató Samantha Castillo en redes al compartir el video.
En el caso más reciente, ocurrido en Urdesa, un cocodrilo fue visto mientras aparentemente intentaba cruzar una calle, un comportamiento considerado inusual. Sin embargo, al percatarse de la presencia de personas, retrocedió y regresó al estero.
Molineros explica que los cocodrilos no suelen atacar sin motivo y que una agresión puede producirse cuando el animal se siente amenazado. “En los últimos diez años no hemos tenido reportes de ataques de cocodrilos a personas”, sostiene.
El riesgo aumenta cuando alguien intenta capturarlos, lastimarlos o golpearlos, pues pueden reaccionar para defenderse. La especialista también señala que se debe tener especial precaución durante las etapas de reproducción y maternidad.
El caso que generó indignación
Uno de los casos que mayor rechazo provocó entre la ciudadanía ocurrió el pasado 25 de agosto, cuando un cocodrilo de la Costa, especie catalogada en peligro de extinción, fue trasladado sobre los hombros de un hombre y con el hocico atado. El hecho ocurrió en el Suburbio y la imagen rápidamente se viralizó en redes sociales.
El Municipio de Guayaquil, a través de la Dirección de Ambiente, informó que el caso está en manos de la Policía Ambiental, el Ministerio del Ambiente y la Fiscalía, entidades que deberán determinar las responsabilidades correspondientes como parte de las diligencias.
En un comunicado, la Municipalidad rechazó la manipulación ilegal del animal y posteriormente confirmó a EXPRESO que el Ministerio del Ambiente es la entidad encargada de la regulación de la fauna silvestre. Hasta el cierre de esta edición no se conocían novedades sobre el estado de salud del reptil.
Por Dios, que la unidad ambiental haga algo, de lo contrario esa gente comenzará la caza indiscriminada de esas especies. Es increíble que en esta ciudad y país a nadie le importe nada. Que horrible lo veo.
El hecho generó además reclamos ciudadanos para que se investigue y sancione a quien capturó al animal.
“¿En serio lo que estamos viendo? ¿Dónde están las autoridades? Aquí permiten que la gente actúe como le da la gana. Por eso no tenemos ya árboles históricos, por eso no tenemos tampoco cerros. Todo matamos”, se quejó Alejandro Espín, residente de Bellavista, quien dijo sentirse indignado por la imagen que se viralizó.
Rocío Mena, residente de vía a la costa, también pidió reforzar las medidas de protección para estas especies. “El estero, el manglar, los ecosistemas acuáticos les pertenecen a los cocodrilos y a todos los animales que, por contaminación o riesgos que corren sus hábitats, huyen. ¿A alguien le importa? Parece que a la gente común, pero a las autoridades no. No como debería”, cuestionó.
Mena agregó que en vía a la costa se observan animales como osos hormigueros y ardillas que, según dijo, huyen del ruido y del impacto de las canteras. “Ya no más. Ya reaccionen. Lo del cocodrilo, amarrado, sobre los hombros de un individuo, es indignante. Triste”, sentenció.
Molineros expresa su preocupación por la falta de confianza de la ciudadanía en las autoridades para reportar los casos de fauna silvestre. Esa situación, advierte, puede favorecer que los animales sean cazados o manipulados por particulares.
La especialista considera que el temor ante la presencia de estas especies puede llevar a los ciudadanos a intentar controlarlas por cuenta propia, sin conocimientos técnicos y exponiéndose a posibles riesgos.