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Diario Expreso Ecuador

La racha del café se mantiene mientras Ecuador aún no recompone su base productiva

El precio del café muestra tendencia favorable en los últimos años, pero Ecuador apenas tiene 27.000 hectáreas activas para aprovechar el momento

Santa Elena. Se inicia cosecha de café robusta en cultivos con baja productividad en consecuencia al déficit hídrico provocado por el cambio climático.

Santa Elena. Se inicia cosecha de café robusta en cultivos con baja productividad en consecuencia al déficit hídrico provocado por el cambio climático.CHRISTIAN VINUEZA

Publicado por
Julissa Agualongo Cruz

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El mercado internacional del café manda una señal que Ecuador no termina de aprovechar. Según el reporte de commodities del Banco Mundial, el arábica pasó de $4,54 por kilogramo en 2023 a $8,47 en 2025, con un pico de $8,78 en el último trimestre —impulsado por disrupciones logísticas y tensiones geopolíticas—. El robusta también subió, de $2,63 a $4,86, aunque hasta marzo de 2026 el valor ha disminuido hasta $3.90.

Los datos del Banco Central de Ecuador confirman la paradoja: en 2025 se exportaron 13.078 toneladas métricas, la mitad de las 24.097 despachadas en 2015, pero el valor FOB superó levemente al de ese año, de 146,5 a 150,4 millones de dólares. Es decir se generaron más ingresos con menos producción.

Y esa producción ha venido en picada. En 1983 el Primer Censo Cafetero registró 346.971 hectáreas productivas. Para el año 2002 el II Censo Agropecuario determinó que habían 260.528 ha. de café. Según estimaciones más recientes del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Ecuador (INIAP), en 2023 había unas 70.000 hectáreas de café a nivel nacional; hoy se calculan entre 27.000 y 30.000, de las cuales el 63% tiene menos de 10 años y en ese porcentaje recae la producción actual. 

El 45% de lo que se perdió fue reconvertido: pastizales, maíz, arroz o cacao, cuando esos cultivos ofrecían precios más atractivos, explica Fabián Fernández, técnico del INIAP del Núcleo de Transferencia de Tecnología Estación Experimental Central de la Amazonía.

Para Víctor Yanangomez, presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Pequeños Cafetaleros Ecológicos del Sur del Ecuador (FAPECAFES), federación que agrupa a 1.050 productores en el sur del país, la recuperación del sector ha sido "por sacrificio propio del productor, porque no hay un incentivo específico para el café". Observa que en los últimos tres años los agricultores vuelven a renovar cultivos, motivados por los nuevos precios.

Además, el líder gremial explica que para mantener ese impulso se requiere un marco legal que elimine obstáculos y genere incentivos tributarios reales. "Hay que buscar el mecanismo jurídico donde se incentive a quienes quieran trabajar en esta área. Un productor con 5 hectáreas de café está generando decenas de fuentes de trabajo", afirma.

En esa misma línea, propone instalar en Ecuador un laboratorio de análisis de residuos acreditado. Actualmente, el gremio envía muestras a Francia —proceso que demora un mes— o a Lima, opción más próxima pero más costosa. "Por cada contenedor hay un análisis; si exportamos 30, son 30 análisis. Ese dinero que sale del país podría quedarse aquí", sostiene. La propuesta fue presentada en la mesa técnica del café y generó respaldo, pues beneficiaría a todos los agroexportadores con certificación orgánica, no solo al sector cafetero.

Actualmente, los asociados de FAPECAFES se reúnen para evaluar el precio de comercialización de la próxima cosecha del café arábica prevista para agosto, que estará condicionado en gran parte por el volumen que marquen los grandes exportadores mundiales: Brasil y Vietnam, explicó Yanangomez.

El calor que encarece el café

El calor ya rebasa el rango ideal en zonas cafetaleras de la costa y la producción actual evidencia los efectos

El calor ya rebasa el rango ideal en zonas cafetaleras de la costa y la producción actual evidencia los efectosCHRISTIAN VINUEZA

El tiempo extremo en el "cinturón del café" (las regiones productoras globales) es al menos en parte responsable del reciente encarecimiento del grano, según Climate Central. Adicionalmente la organización explica que los precios alcanzaron máximos históricos en diciembre de 2024 y febrero de 2025, agravados por factores adicionales como los aranceles estadounidenses al café brasileño. 

La presión de fondo, sin embargo, es estructural: las tierras aptas para el cultivo podrían reducirse un 50% para 2050 sin adaptación adecuada. Frente a eso, Climate Central identifica que los sistemas agroforestales (árboles de sombra que regulan temperatura y humedad) se perfilan como la alternativa más viable para proteger los cafetales sin sacrificar rendimiento.

Sin embargo, Climate Central documentó la realidad actual de la presión climática: Brasil acumula 70 días adicionales de calor dañino para el café por año atribuibles al cambio climático; Colombia, 48; Perú, 20. Ecuador no tiene aún una medición equivalente. Pero en las zonas productoras de la costa ya se registran temperaturas por encima del rango óptimo. "Los meses secos son más largos. Si el café necesita de dos a tres meses secos y le estamos dando siete u ocho, el comportamiento no va a ser el adecuado", advierte Fernández.

Así se experimenta en la comuna Sitio Nuevo, en Santa Elena, un programa estatal de renovación impulsado en 2014 contempló 200 hectáreas de café; sin embargo, hoy apenas entre el 2% y 3% siguen en producción, según el técnico del INIAP, Víctor Reymundo. Entre ellas está la hectárea del productor Agustín Pincay, quien enfrenta un déficit hídrico sostenido que obliga al bombeo constante de agua —con costos crecientes por el combustible— y a inversiones adicionales: “para riego por aspersión se necesitan al menos $500”, explica.

Reymundo, técnico del INIAP, capacita en prácticas de manejo del cultivo: sistemas agroforestales, poda, cosecha y riego.

Reymundo, técnico del INIAP, capacita en prácticas de manejo del cultivo: sistemas agroforestales, poda, cosecha y riego.CHRISTIAN VINUEZA

El café Conilon (Coffea canephora) es una variedad de robusta, introducida en Santa Elena desde Brasil por su tolerancia a la sequía y enfermedades, ha demostrado resistencia, pero la producción cae con fuerza: de 120 quintales en 2016 a una proyección de apenas 10 en la cosecha actual. “Sí aguanta la sequía, pero no produce bien; cuando le falta agua, el grano se queda pequeño”, añade Pincay. A esto se suma el impacto en los costos: “como la planta no madura uniforme, se necesita más tiempo para cosechar”, lo que encarece la mano de obra.

El clima también traba la ruta al comercio

En 2025 el exceso de lluvia estresó a las plantas e impidió que los granos maduraran. En Chahuarpamba —cantón lojano— la productora Bionay Bravo calcula pérdidas de unas 10.000 hectáreas. "Teníamos poca producción, pero no podíamos sacarla por los daños del aluvión", coincide el dirigente del comité cantonal Fabián Nivicela, quien señala el estado crítico de la vía E-50: cuatro tramos sin intervención estatal: el Tintanil, las Juntas, el Jardín y el Huato.

Por la calzada reducida a un carril transitan cientos de camiones con carga agrícola y minera. "La solución que queremos es que la E-50 vuelva a ser la articulación entre costa y sierra y dinamice la economía", exige Bravo. Los productores describen sus plantas como sumamente cargadas tras el año de pérdidas y requieren la rehabilitación vial antes de agosto, mes en que prevén el inicio de la cosecha de café arábica de especialidades como geisha y borbón. También de variedades comerciales: castilla, F1, típica mejorada, colombiacés y óbata.

Iniciativas: avances técnicos y límites de escala

Para cumplir con la meta estatal pendiente de incorporar 20.000 nuevas hectáreas de café (5.000 de arábigo y 15.000 de robusta), el INIAP planea la liberación de semillas tras la evaluación de 38 materiales de robusta, seleccionó cuatro clones que en condiciones experimentales alcanzan hasta 40 quintales de café oro por año y calidades de taza de 83 a 84 puntos. La parcela de reproducción se sembrará en los próximos dos meses y, en alrededor de año y medio, habría semilla disponible para programas de renovación.

El límite está en llevar ese avance al agro sin que el instituto cuente con un fondo de autogestión. Fernández, detalla que ante ello la estrategia es multiplicar materiales ya adaptados por los agricultores. Sin embargo, “el problema es el escalamiento; identificamos variedades, pero no tenemos cómo masificarlas”.

Pese a que el precio internacional para el café robusta en promedio es de $3.90 por kilogramo, la producción local se contrae por bajos rendimientos.

Pese a que el precio internacional para el café robusta en promedio es de $3.90 por kilogramo, la producción local se contrae por bajos rendimientos.CHRISTIAN VINUEZA

En paralelo, los nuevos ecotipos buscan corregir fallas de semillas anteriores (como las observadas en Santa Elena). “El proceso es más homogéneo; cerca del 70% del grano madura al mismo tiempo”, señala Reymundo, una mejora que reduce costos de cosecha y pérdidas de calidad. No obstante, advierte que “la burocracia en el sector público es bastante grande”, lo que ralentiza su liberación y adopción.

En campo, esa transición requiere condiciones habilitantes. Los productores insisten en créditos con 3 o 4 años de gracia, acordes al ciclo productivo del café, y en asistencia técnica continua. "Nuestro mayor apoyo serían técnicos expertos, no insumos", sostiene Bravo.

Frente a esos cuellos de botella, Diario Expreso solicitó una vocería al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca para conocer sobre los presupuestos destinados a escalar la producción de los materiales ya seleccionados, el estado de las conversaciones para la instalación del laboratorio de análisis residual y el avance de la reactivación de la producción de café. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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