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Carmen Sánchez-Laulhé: del periodismo a liderar una multinacional de seguridad
Carmen Sánchez-Laulhé asumió hace tres meses la presidencia de Securitas en Ecuador, una multinacional sueca con presencia en 44 países y 350.000 empleados

Carmen Sánchez-Laulhé, ceo de Securitas Ecuador.
Lo que debe saber
- Liderazgo propio en Ecuador.- Securitas fortalece su estructura en el país con CarmenSánchez-Laulhé al frente de la operación, como parte de su apuesta por crecer en el mercado ecuatoriano.
- Las barreras de género persisten.- La ejecutiva sostiene que las mujeres enfrentan más cuestionamientos y deben demostrar más para acceder a posiciones de liderazgo. Su mensaje es reconocer los propios logros y no dejarse intimidar.
- Tecnología con integridad.- Su objetivo es impulsar un modelo de seguridad basado en inteligencia, datos y tecnología, acompañado de transparencia, cumplimiento normativo y cuidado del personal.
Carmen Sánchez-Laulhé empezó su vida laboral a los 17 años, trabajando como camarera mientras estudiaba Periodismo. Durante casi una década combinó sus estudios y su desarrollo profesional con el trabajo en hostelería, una experiencia que, asegura, le enseñó el valor del servicio, la atención al detalle y el trato con personas de distintos perfiles.
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Hoy, con una trayectoria de alrededor de 20 años, está al frente de Securitas en Ecuador. Su nombramiento forma parte de la apuesta de la multinacional sueca por fortalecer su operación en el país, darle liderazgo propio y convertirla en uno de sus ejes de crecimiento en Latinoamérica.
La ejecutiva llegó al cargo después de desempeñarse en comunicación corporativa, asuntos públicos, gobernanza y transformación empresarial. También fue gerente general de una consultora española y llegó a ocupar una vicepresidencia regional para Latinoamérica, experiencia que le permitió conocer las particularidades y oportunidades de distintos mercados.
Su historia profesional también está marcada por una convicción: el miedo al cambio es natural, pero no debe convertirse en una barrera para avanzar.
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El miedo no debe frenar los nuevos retos
Para Sánchez-Laulhé, aceptar una posición de liderazgo implica entender el reto; aunque exista el temor a equivocarse, a no estar a la altura o a perder la comodidad puede acompañar cualquier decisión importante.
Sin embargo, considera que la clave está en aprender a enfrentar esos temores sin permitir que paralicen el crecimiento profesional.
“Es imposible no tener miedo. No tener miedo nos convertiría en personas soberbias y arrogantes”, sostiene.
La misma perspectiva aplica al fracaso. En lugar de interpretarlo como una razón para abandonar una meta, propone convertirlo en una oportunidad de aprendizaje. Las personas y las organizaciones cometen errores, explica, pero lo importante es recoger las lecciones y seguir adelante sin perder la ambición ni la ilusión.
Su consejo para quienes desean emprender es combinar valentía, resiliencia y paciencia. El éxito, señala, no suele llegar de inmediato ni depende exclusivamente de la suerte, sino de la preparación, el trabajo constante y la perseverancia.
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Las mujeres deben dejar de minimizar sus logros
En su recorrido por espacios empresariales y de liderazgo, Sánchez-Laulhé también ha identificado una diferencia en la manera en que hombres y mujeres enfrentan las oportunidades profesionales.
A su juicio, las mujeres tienden a restar importancia a sus propios logros y a esperar hasta cumplir todos los requisitos antes de postularse a un cargo. Los hombres, en cambio, suelen mostrar mayor seguridad al presentar sus candidaturas, incluso cuando no reúnen todas las condiciones solicitadas.
“Las mujeres tenemos mucha tendencia a quitarle importancia a nuestros logros”, afirma.
La ejecutiva recuerda que, a los 38 años, cuando asumió una posición de liderazgo en un gremio, fue cuestionada por su juventud y por ser mujer. Una experiencia que refleja, desde su perspectiva, que todavía existen diferencias en las exigencias que enfrentan hombres y mujeres para acceder a posiciones de responsabilidad.
Por eso, considera fundamental que las mujeres reconozcan el valor de sus capacidades, hagan visibles sus aportes y no se rindan ante los cuestionamientos. También destaca la importancia de apoyarse entre ellas, porque la igualdad de oportunidades sigue siendo una tarea pendiente.
En Securitas, afirma, los principios de equidad y diversidad forman parte de la cultura corporativa, lo que considera una ventaja para desarrollar su gestión.
Una seguridad que combine tecnología, integridad y servicio
Al hablar del futuro de Securitas en Ecuador, Sánchez-Laulhé plantea una transformación del modelo de seguridad. Su objetivo es que la compañía se convierta en un referente nacional mediante el uso de inteligencia, datos y tecnología, sin descuidar los principios éticos que deben orientar esta actividad.
Para la ejecutiva, la coyuntura de seguridad que atraviesa el país hace indispensable que las empresas del sector trabajen con estructuras sólidas de cumplimiento normativo, transparencia y gobernanza.
“Contar con empresas que tienen un compliance, una gobernanza fuerte, que cuidan a su gente, que son formales y que les importa aportar al país es fundamental”, señala.
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La apuesta, explica, no se limita a incorporar herramientas tecnológicas. También busca fortalecer una cultura empresarial basada en la honestidad, la eficiencia, la integridad y la calidad del servicio.
Sánchez considera que su conocimiento del mercado ecuatoriano, sumado a su experiencia en transformación empresarial, puede contribuir a consolidar esta nueva etapa. Ecuador, asegura, ha sido un país que le ha abierto oportunidades profesionales y en el que ha encontrado el respaldo de empresas y colegas.
Su propósito es dejar una compañía que no solo crezca, sino que contribuya a elevar los estándares de un sector especialmente sensible para el país.