Ecuador busca el podio en cheerleading femenino en el Mundial ICU en Orlando
El equipo ecuatoriano All Girl Elite compite en la final del Mundial ICU en Orlando con la meta de alcanzar el podio histórico

Orgullo ecuatoriano en la competencia mundial de cheerleading.
La selección ecuatoriana de cheerleading femenino All Girl Elite, conformada por atletas de nivel 6 —uno de los más altos en dificultad—, disputa la final del Mundial de Cheerleading y Performance Cheer 2026, organizado por la International Cheer Union (ICU) en Orlando, Estados Unidos. Con una rutina que reúne a 24 competidoras en pista, el equipo tricolor llega con un objetivo claro: hacer historia y alcanzar el podio en una de las competencias más exigentes del mundo.
Un equipo que apunta a cambiar la historia
Llegaron a Orlando con algo más que una rutina ensayada: cargan una deuda histórica con el cheerleading femenino ecuatoriano. En cada entrenamiento, en cada sacrificio acumulado, se fue construyendo una meta que hoy las sostiene en la final.
“La meta principal era cambiar la historia del cheerleader femenino en el Ecuador… esta vez llegar a un podio”, dice Bianca Andrade, dejando claro que no se trata solo de competir, sino de romper un techo que durante años pareció inalcanzable.
No quieren ser parte del ranking. Quieren ser el punto de quiebre.
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La batalla mental antes de la final
A minutos de salir a la pista, las deportistas coinciden en que el mayor reto no es físico.
“Creo más que lo mental, porque hemos estado preparadas físicamente… lo mental es con nuestros nervios”, explicó Noelia López.
La carga emocional, la presión de la competencia y la representación del país pesan tanto como la exigencia técnica de la rutina.
Lo que no se ve: familia, dinero y renuncias
Detrás de cada acrobacia hay factores que no se reflejan en la rutina, pero que inciden directamente en el rendimiento del equipo. Las historias personales, las ausencias familiares y las limitaciones económicas forman parte del contexto en el que compiten las atletas ecuatorianas.
“Estoy pensando en mi hijo que está en Ecuador… dar lo mejor de todas nosotras”, señaló Gabriela Mieles, al describir la motivación que la acompaña en la antesala de la competencia.
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A estas condiciones se suman desafíos estructurales que atraviesan el proceso deportivo. La falta de financiamiento y apoyo continúa siendo una constante en disciplinas como el cheerleading.
“Lo económico juega un papel crucial… estamos en busca de apoyo”, indicó Valentina Almeida, al referirse a las dificultades para sostener la preparación y representación internacional.
Pasión y sentido de equipo
En ausencia de remuneración o garantías económicas, la motivación del equipo se sostiene en factores intangibles vinculados al compromiso deportivo y la representación nacional.
“Literalmente es pasión por el deporte y por llevar la camiseta del Ecuador”, señaló Nadia Ganchon, al explicar el motor que impulsa años de preparación.
Este enfoque también redefine la competencia desde una dimensión colectiva, en la que el resultado trasciende lo individual.
“No la quiero hacer por mí, sino por todas… porque sé lo que se han esforzado”, manifestó Ale Cabrera, al destacar el sentido de equipo que acompaña su participación en la final.
A minutos del salto que puede cambiarlo todo
La final entra en su fase decisiva con el tiempo en contra. La selección ecuatoriana se enfrenta a delegaciones como Francia, España y Países Bajos, en una categoría donde la precisión es determinante y cualquier error puede marcar la diferencia. La presentación está prevista para las 12:50 (hora de Ecuador).
“Estar peleando el podio significa literalmente la gloria… estamos dejando el alma, vida y corazón”, afirmó Jennifer Romero, al describir lo que representa esta instancia para el equipo.
En los minutos previos, el grupo recurre a dinámicas internas para manejar la presión competitiva.
“Nos damos un abrazo fuerte y nos decimos: sí podemos… somos las mejores”, señaló Heidi Pata, sobre el ritual que realizan antes de salir a la pista.
Ese momento previo sintetiza la preparación acumulada, la exigencia del escenario y la posibilidad concreta de alcanzar un resultado histórico para el cheerleading ecuatoriano.