Derrumbes mantienen en riesgo la Cuenca-Girón-Pasaje tras 22 días cerrada
Se ejecutan labores de limpieza desde el 9 de junio. Autoridades señalan que en tres semanas se podría habilitar el paso

La vía Cuenca- Girón- Pasaje permanecerá cerrada por tres semanas más mientras se ejecutan tareas de limpieza.
Tras 22 días del cierre de la carretera estatal Cuenca-Girón-Pasaje, los primeros estragos comienzan a sentirse entre los usuarios frecuentes de esta importante ruta que conecta de forma directa a las provincias de Azuay y El Oro.
La vía se vio afectada el pasado 9 de junio por una cadena de macrodeslizamientos que taponaron por completo el paso entre los kilómetros 76 y 105. Según datos del Ministerio de Infraestructura, cayeron sobre la calzada más de 40.000 metros cúbicos de material rocoso.
Las tareas de limpieza se desarrollan desde el primer día; sin embargo, los taludes permanecen activos y la caída de material es constante. Por ejemplo, el jueves pasado volvió a registrarse un derrumbe de grandes proporciones en el ingreso al túnel de la represa Minas-San Francisco, que quedó taponado con más de 4.000 metros cúbicos de material, lo que aumenta el plazo para una posible habilitación de la ruta.
Sector industrial afectado
Esta situación genera los primeros inconvenientes y aumenta la preocupación entre los usuarios frecuentes de la carretera. Sofía Arce, directora ejecutiva de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo de Cuenca (Cipem), indicó que el cierre de la carretera impacta de forma directa al sector industrial de Cuenca, principalmente a las industrias que utilizan esta vía para transportar sus cargas desde y hacia el puerto de Yilport, en la Terminal Marítima de Puerto Bolívar.
También apuntó que las industrias de cerámica plana, línea blanca y plásticos son doblemente afectadas, pues se encuentran entre las principales que transportan gas natural para su producción utilizando la vía Cuenca-Girón-Pasaje. Así, Arce explicó que el cierre de la carretera impacta de forma directa en los costos logísticos del sector.
Impacto en la transportación
Otro sector afectado es el de la transportación de pasajeros. Denis Machuca, gerente de la Cooperativa Azuay (que cubre las rutas Cuenca-Pasaje-Machala y Cuenca-Chiclayo), detalló que actualmente utilizan la vía Cuenca-Molleturo, lo que implica dos horas adicionales de viaje y los obliga a reducir sus frecuencias y aumentar sus costos operativos, debido al mayor consumo de combustible.
Según cifras de la cooperativa, han reducido en un 40 % sus frecuencias: antes del cierre de la vía operaban 50 frecuencias y hoy solo mantienen activas 30. También disminuyó el número de pasajeros: antes movilizaban hasta 900 usuarios por día; ahora apenas llegan a 400.
El impacto en los costos de operación también es evidente para los transportistas. Machuca explicó que cada viaje entre Cuenca y Machala consumía aproximadamente 160 dólares en diésel y que, con el desvío por Molleturo, el gasto supera los 200 dólares. "Son alrededor de 40 dólares adicionales por viaje, sin contar peajes y otros costos operativos", puntualizó.
Para el transportista, la solución que se dé a la carretera debe ser definitiva. Aseguró que, debido al constante mal estado de la vía, la compañía ha realizado trabajos de mantenimiento en ciertos tramos por cuenta propia. Solo en 2025 habrían ejecutado unas seis intervenciones, invirtiendo un promedio de 1.000 dólares en cada una. "Hemos puesto nuestro dinero para dar mantenimiento porque realmente necesitábamos que nuestras unidades circulen con seguridad", dijo.
El malestar entre los viajeros también es evidente. EXPRESO dialogó con algunos de ellos durante un recorrido realizado el pasado viernes por las cooperativas que ofrecen el servicio desde la Terminal Terrestre de Cuenca.
El descontento es generalizado. Algunos ciudadanos consultados, residentes permanentes en Cuenca que viajan para visitar a sus familias, comentaron que decidieron viajar a Machala únicamente por el feriado decretado, ya que el mayor tiempo de traslado les deja menos horas para compartir con sus seres queridos.
Natalia Piña relató que, entre ida y vuelta, el viaje supera las 12 horas, lo que la obliga a pensar dos veces antes de desplazarse para pasar únicamente el fin de semana en la casa de sus padres. "Hoy viajé porque es un día extra de descanso; esto me da la oportunidad de compartir más con mis padres y mi familia", puntualizó.
Cuenca
Vía Cuenca-Girón-Pasaje permanece cerrada indefinidamente por deslizamientos
Nadia Larco Bravo
¿Qué dice el MIT sobre la recuperación de la vía?
Paolo Carpio, ministro subrogante de Infraestructura, informó que las tareas de limpieza tomarán alrededor de tres semanas más, aunque advirtió que ese plazo dependerá de que no se produzcan nuevos deslizamientos de gran magnitud. Además, detalló que las peores afectaciones se registran entre los kilómetros 82 y 105.
Recordó que previamente la cartera de Estado mantenía un contrato activo para la recuperación del kilómetro 50 y que, tras la emergencia, se activó un segundo contrato para intervenir toda la zona afectada por la cadena de derrumbes.
Sobre la intervención integral de la vía, Carpio recordó un contrato anunciado en 2024, mediante el cual se realizó un estudio detallado de la carretera. Aseguró que los resultados ya fueron entregados y actualmente se encuentran en análisis para iniciar su ejecución.
Los estudios técnicos identificaron más de 40 puntos críticos que requieren intervención e, incluso, la corrección de su geometría. El presupuesto de esta obra asciende a 55 millones de dólares.
El ministro subrogante recalcó que no se construirá una vía alterna y que prevén iniciar la intervención a finales de este año. Las obras tendrían una duración de 18 meses.
Necesidad de una nueva vía
La apertura de la vía Cuenca- Girón- Pasaje representa apenas el primer paso para recuperar la circulación vehicular. Así lo explicó el ingeniero civil y experto en vialidad y conservación vial, Esteban Ortega.
El especialista señaló que una vez que se retire el material será indispensable evaluar la estabilidad de los taludes, ya que algunos podrían permanecer inestables tras los derrumbes registrados por las intensas lluvias.
Precisó que la mayor concentración de deslizamientos se registra desde el kilómetro 70 hacia la ciudad de Pasaje, debido a las características geológicas del sector, donde predominan taludes rocosos de gran altura y fuertes pendientes. A esto, dijo, se suma la saturación del suelo por las lluvias y la falta de intervenciones permanentes para controlar las condiciones de estabilidad.
El experto recordó que la carretera fue construida en la década de 1950 y que, aunque ha recibido mejoras a lo largo de los años, la última intervención integral se ejecutó mediante un contrato adjudicado en 2014. “Ese proyecto permitió mejorar el nivel de servicio entre 2016 y 2018, con una inversión cercana a los 33 millones de dólares”.
Así, Ortega concluyó que la ruta Azuay- El Oro requiere una carretera con mejores características geométricas, mayor capacidad y velocidades de circulación superiores y que su planificación debe iniciarse de manera paralea a los proyectos de recuperación que ejecuta el MIT.
Explicó que los volúmenes de tránsito ya justifican esa necesidad. “Entre el acceso sur de Cuenca y el sector de Narancay circulan alrededor de 30.000 vehículos diarios; entre Cuenca y Santa Isabel, cerca de 14.000; y desde Santa Isabel hacia Pasaje, entre 7.000 y 8.000 vehículos al día”, sostuvo.