Los cinco retos que el próximo alcalde deberá asumir para ordenar Cuenca
La ciudad enfrenta desafíos que no se resuelven solo con obras. Movilidad, habitabilidad y patrimonio requieren planificación

A puertas de un nuevo proceso electoral, Cuenca se configura como una ciudad que avanza a pasos acelerados y la falta de planificación deja ver sus primeros efectos.
Cuenca, con 596.101 habitantes, según el Censo de Población de 2022, da cuenta del crecimiento que ha tenido la urbe en los últimos 12 años, cuando su población llegaba apenas a los 331.888 habitantes. Este crecimiento implica una serie de retos para mejorar la calidad de vida de propios y extraños que han hecho de esta urbe su lugar de residencia.
Con un nuevo proceso electoral en el que se deberá elegir a la nueva autoridad de la Alcaldía, los temas transversales que impactan de forma directa en el estilo de vida de los cuencanos deberán ser atendidos de manera prioritaria y por encima de ofrecimientos populistas que no conduzcan a la ciudad hacia un crecimiento sustentable y sostenible.
Los expertos consultados han identificado a la movilidad, la expansión acelerada de la ciudad y su habitabilidad como los ejes transversales que deberán planificarse, debatirse y consolidarse como políticas públicas que establezcan reglas claras para garantizar un crecimiento efectivo, pensado en las personas y no únicamente en los negocios inmobiliarios.
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EXPRESO ha publicado varios reportajes sobre el boom inmobiliario por el que atraviesa la ciudad y las barreras que este fenómeno genera en materia de accesibilidad y desplazamiento de la población hacia las periferias, una situación que afecta cada vez más a los sectores vulnerables de la ciudad.
El problema de la movilidad radica, entre otros factores, en la falta de una planificación que integre de manera efectiva los sistemas de transporte —tranvía, buses urbanos y bicicleta pública— y que, además, incentive su uso. La ciudad aún no puede garantizar desplazamientos seguros para todos los actores del espacio público. En el primer semestre de este año se han registrado 560 siniestros de tránsito, en los que mayoritariamente los vehículos privados y las motocicletas encabezan la lista de siniestralidad. Y, aun así, según los expertos, la ciudad sigue concibiéndose como un espacio en el que se otorgan prioridad y beneficios al vehículo privado por encima de las personas.
Otros asuntos que están en la palestra pública y sobre los que poco se ha hecho para su control y regulación son el desarrollo vertiginoso del turismo que ha experimentado la ciudad en los últimos cinco años y el cuidado del patrimonio. A decir de los expertos, su regulación y planificación son urgentes para evitar la depredación de los atractivos de la ciudad. El auge de nuevas formas de alojamiento, la falta de un observatorio de turismo que genere estadísticas reales para la toma de decisiones, el cambio de uso del suelo de bienes patrimoniales para explotarlos como meros atractivos turísticos y la falta de un plan de gestión del patrimonio son algunas de las alertas que deberán ser atendidas de manera prioritaria por quien gane la carrera electoral.
En este marco, los expertos aseguran que la próxima autoridad deberá centrar su trabajo en una planificación profunda de la ciudad y no en el ofrecimiento de obras que dan votos, aunque estas decisiones impliquen asumir el costo político de obtener menores niveles de popularidad. La apuesta, en definitiva, debería ser por una ciudad que se planifique para las personas y no por una administración que planifique pensando en las próximas elecciones.
Estos son los problemas y sus soluciones

La movilidad es uno de los ejes transversales que debe planificarse en función de las personas y no de los vehículos particulares.
Una movilidad pensada para los autos
Cuenca mantiene un modelo de movilidad que privilegia al vehículo particular por encima de las personas. El crecimiento del parque automotor contrasta con la disminución del uso del transporte público, cuya demanda se mantiene cerca del 80 %. A esto se suma la falta de integración entre los sistemas de transporte y una infraestructura que aún no garantiza desplazamientos seguros para peatones y ciclistas.
Guilherme Chalhoub, consultor y docente universitario en Movilidad Sostenible, señala que el transporte público debe ser rápido, eficiente y confiable. El problema, advierte, no se resuelve solo con más calles, puentes o distribuidores, sino con una planificación que priorice a las personas y conecte los distintos sistemas de movilidad.
Integrar para dejar de moverse a media
La próxima administración deberá asumir la movilidad como una política de largo plazo y no como una suma de obras aisladas. Aunque algunas intervenciones pueden ejecutarse en un período, transformar el sistema requiere continuidad durante varias administraciones.
Una de las primeras acciones debe ser integrar realmente el transporte público, conectando buses y tranvía mediante un sistema interoperable y una integración tarifaria que permita hacer transbordos sin pagar nuevamente por cada recorrido.
La segunda prioridad debe ser mejorar la calidad del transporte público. La próxima autoridad debería incorporar como política permanente la accesibilidad universal para personas con discapacidad, adultos mayores y usuarios con movilidad reducida.
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Una ciudad que se expande sin plan
El principal problema no es que Cuenca crezca, sino que lo está haciendo de manera descontrolada y sin suficiente planificación urbana. Pedro Jiménez, docente e investigador de la Universidad de Cuenca, explicó que crecer es parte natural del desarrollo de una ciudad, pero cuando ocurre sin planificación se convierte en expansión urbana.
Para el experto, Cuenca ha perdido en los últimos 25 años su tradición de planificación, lo que ha generado una “expansión hacia parroquias rurales que se han convertido en polos de crecimiento urbano, pero que todavía dependen fuertemente del centro de Cuenca”. Esta dependencia obliga a los habitantes de esas zonas a desplazarse hacia el centro para realizar actividades cotidianas, aumentando la presión sobre la movilidad.
Más centralidades para ordenar el crecimient
La próxima administración municipal deberá contar con una agenda firme de planificación urbana, pero no limitarse a elaborar nuevos planos. El reto será gestionar el territorio y aplicar efectivamente las herramientas de planificación.
La propuesta es avanzar hacia una Cuenca metropolitana y policéntrica, dejando atrás el modelo de una ciudad con un único centro que concentra las principales actividades. Para ello, parroquias como El Valle, Ricaurte, Baños, Sayausí y Tarqui deberán fortalecerse como nuevas centralidades, con servicios y equipamientos propios que reduzcan la dependencia del centro.
La próxima administración también deberá mejorar la gestión y regulación del suelo para evitar que el crecimiento urbano continúe extendiéndose de manera fragmentada.
El crecimiento que aleja a los cuencanos

La densificación de la ciudad en altura no ha mejorado el acceso a la vivienda para los sectores más vulnerables.
Cada vez resulta más difícil para los cuencanos acceder y permanecer en la ciudad. El crecimiento inmobiliario y la expansión urbana no han resuelto el déficit habitacional; por el contrario, han encarecido el suelo y empujado a parte de la población hacia las periferias.
Jiménez cuestiona que la densificación y el crecimiento en altura se planteen como respuesta al crecimiento urbano sin preguntarse “¿para quién densificamos?”. A esto se suma la pérdida de la vida de barrio, provocada, entre otros factores, por la transformación de inmuebles residenciales en alojamientos turísticos. Este proceso debilita las relaciones sociales y expulsa a residentes de sectores tradicionales.
Priorizar el acceso a la vivienda y la permanencia
El cambio debe partir de la política habitacional, priorizando el acceso a la vivienda y la permanencia de la población en la ciudad, en lugar de apostar únicamente por la densificación y la construcción en altura. Para ello, será necesario regular la especulación del suelo, delimitar zonas de interés social e impulsar vivienda pública y accesible mediante mecanismos como el arrendamiento social.
También se requiere diversificar la economía y fortalecer actividades productivas que generen empleo, para reducir la dependencia del turismo y la construcción y evitar que el encarecimiento de la ciudad termine expulsando a sus habitantes. El objetivo debe ser construir una ciudad donde las personas puedan acceder a una vivienda, permanecer en ella y mantener sus vínculos comunitarios.
El auge turístico que exige planificación

El desarrollo turístico debe planificarse y contar con ordenanzas actualizadas.
Cuenca registra un crecimiento turístico sin una planificación integral. Freddy Espinoza, docente de la Universidad de Cuenca, señala que el desarrollo del sector se ha dado de manera espontánea, impulsado, entre otros factores, por la percepción de mayor seguridad frente a otras zonas del país. Sin embargo, el aumento de turistas no necesariamente se traduce en una mayor contribución económica para la ciudad.
La proliferación de plataformas como Airbnb ha ampliado la oferta de alojamiento, pero también plantea problemas de regulación, tributación y presión sobre los servicios públicos. A esto se suma la falta de un observatorio turístico que permita conocer cifras reales. La información permanece dispersa y, en buena parte, en manos de empresas privadas, lo que dificulta tomar decisiones con base en datos.
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Que el turismo crezca sin desbordar la ciudad
Entre las primeras medidas está el fortalecimiento de la institucionalidad turística. Espinoza propone superar el modelo actual de la Fundación Municipal de Turismo y avanzar hacia una entidad con mayores capacidades de gestión, regulación y coordinación. El turismo debe entenderse como un sistema que involucra movilidad, vivienda, servicios básicos, patrimonio, ambiente, seguridad, infraestructura y actividad económica.
También es fundamental crear un sistema permanente de información turística, con participación pública, privada y académica. A esto se suma la necesidad de actualizar las ordenanzas y establecer reglas claras para actividades como los alojamientos temporales, además de articular el turismo con la planificación urbana y ambiental.
El patrimonio en riesgo de quedarse sin habitantes
El patrimonio de Cuenca enfrenta un desafío que va más allá de la conservación de sus edificaciones históricas. Mónica Quezada, exdirectora regional del INPC, señala que el principal riesgo está en reducir el patrimonio a edificios y convertir el Centro Histórico en un espacio dedicado únicamente a actividades económicas y de ocio, mientras sus habitantes son desplazados.
Cuenca fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco no solo por su arquitectura, sino también por su trazado urbano, paisaje, historia y por la interacción entre las distintas culturas que dieron forma a la ciudad. El problema, explica, es que la gestión patrimonial todavía requiere una visión más integral que proteja no solo los inmuebles, sino también las expresiones y dinámicas propias de la ciudad.
Recuperar la vida del Centro Histórico
Una de las principales tareas de la próxima autoridad municipal debe ser crear y aplicar un modelo de gestión patrimonial integral y transversal que articule patrimonio, planificación urbana, vivienda, movilidad, turismo, cultura y desarrollo económico. La conservación no debería limitarse al control y la sanción, sino incorporar regulación, incentivos, asistencia técnica y recursos para la rehabilitación de inmuebles.
La administración debería incentivar la recuperación de edificaciones vacías o abandonadas para vivienda y promover alternativas accesibles. El objetivo es evitar la gentrificación y mantener el uso residencial del Centro Histórico, para que no termine convertido únicamente en un espacio comercial y turístico.