Ranas nuevas en cordillera
Pristimantis plateado se distingue por su iris plateado o bronce claro.Cortesía

Tres ranas nuevas revelan secretos y urgencias del sur del Ecuador

UTPL descubrió nuevas especies de ranas en la Cordillera del Cóndor, un hallazgo que reafirma la riqueza natural del Ecuador

En lo profundo de la Cordillera del Cóndor, en la provincia de Zamora Chinchipe, la ciencia ecuatoriana vuelve a sorprender. Un equipo de investigadores de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) logró identificar tres nuevas especies de ranas en la Reserva Biológica Cerro Plateado, un territorio que, pese a su riqueza natural, sigue siendo poco explorado. Este hallazgo no solo amplía el inventario biológico del país, sino que confirma que Ecuador continúa siendo uno de los epicentros de biodiversidad del planeta.

Hallazgo científico alerta sobre biodiversidad ecuatoriana

Paul Székely, investigador del Museo de Zoología de la UTPL y autor principal del estudio, lo resume con claridad: “no se trata solo de añadir nombres a una lista, sino de reconocer que tenemos especies únicas que forman parte del patrimonio natural del país y que necesitan protección urgente”. Para el científico, descubrir tres especies en una sola reserva reafirma que los Andes tropicales aún esconden “tesoros naturales” que la ciencia apenas comienza a comprender.

El hallazgo tiene además un componente casi cinematográfico. Las especies fueron encontradas en una zona que Székely describe como un “mundo perdido”, un ecosistema aislado que recuerda a los tepuyes sudamericanos, donde las condiciones geográficas han permitido que la vida evolucione de forma independiente. Allí, entre neblina, bromelias y suelos húmedos, habitan estas ranas que han desarrollado características únicas para sobrevivir en un entorno tan específico.

Ranas en la cordillera
Pristimantis verrucosus presenta una piel dorsal con textura verrugosa.Cortesía

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Las especies identificadas —Pristimantis verrucosus, Pristimantis plateado y Pristimantis melanops— no solo destacan por su apariencia, sino por sus comportamientos y adaptaciones. Algunas viven dentro de bromelias, dependiendo completamente de estas plantas para su ciclo de vida, mientras otras presentan rasgos distintivos como piel verrugosa o iris de tonalidades poco comunes. Incluso, por primera vez, los científicos lograron registrar el canto de una de ellas, una “huella sonora” que permitió confirmar su singularidad dentro del grupo.

Detrás de este descubrimiento está el uso de la taxonomía integrativa, un método que combina análisis genéticos, estudios morfológicos y registros bioacústicos. Székely lo explica como “un equipo de detectives científicos” que cruza distintas evidencias para confirmar que se trata de especies nuevas. En un grupo tan diverso como el de las ranas Pristimantis, donde muchas especies pueden parecer similares, esta metodología fue clave para evitar confusiones y validar el hallazgo ante la comunidad científica internacional.

Ranas nuevas en cordillera
Investigadores revelan ranas únicas amenazadas por minería ilegal.Cortesía

Las especies habitan un ecosistema único amenazado por la minería ilegal

Pero el descubrimiento también trae consigo una advertencia. Estas ranas han sido identificadas en un contexto alarmante: su hábitat enfrenta amenazas directas, especialmente por la minería ilegal de oro. “Lo más impactante es que han sido descubiertas estando ya en peligro crítico de extinción”, advierte Székely, al señalar que estas actividades destruyen los bosques y contaminan los ríos con sustancias tóxicas como el mercurio y el cianuro.

La fragilidad de estas especies es extrema. Su distribución se limita a un área menor a 8 kilómetros cuadrados, lo que significa que cualquier intervención en ese reducido espacio podría provocar su desaparición total. Además, al ser indicadores naturales de la salud del ecosistema, su pérdida no solo implicaría la extinción de especies únicas, sino una señal de deterioro ambiental que podría afectar también a las comunidades humanas que dependen de estos recursos.

Este hallazgo se suma a una línea de investigación que ha permitido a la UTPL describir más de 20 especies de anfibios en los últimos años, consolidando su aporte al conocimiento científico del país. Más allá de los números, el mensaje es claro: Ecuador sigue siendo un laboratorio natural vivo, pero también un territorio que exige acciones urgentes de conservación.

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