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Diario Expreso Ecuador

Tacones, fuerza y sensualidad: así crece el Heels Dance en Quito

Academias locales impulsan este baile que apuesta por la técnica y la autoexpresión. El estilo combina hip hop, jazz y sensualidad

El Heels Dance tiene raíces en el burlesque y los espectáculos de showgirls de principios del siglo XX.

El Heels Dance tiene raíces en el burlesque y los espectáculos de showgirls de principios del siglo XX.Leonardo Velasco Palomeque

Mariella Toranzos
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  • El Heels Dance combina técnica, sensualidad y control corporal sobre tacones.
  • El estilo crece en Quito como espacio de expresión, confianza y empoderamiento.

Desde que suenan los primeros acordes de Sports Car de Tate McRae, los tacones ya marcan el ritmo en el salón. Diez mujeres se mueven al compás de la música, y cada golpe de batería se refleja en un giro sutil, un paso adelante, un balanceo de cadera o una vuelta.

Encaramadas en stilettos y botas altísimas, avanzan despacio, dejando que la música guíe cada movimiento del cuerpo. Los pasos combinan la rapidez del jazz, los giros urbanos y los sutiles juegos de cadera del hip hop, todo ejecutado con la actitud segura y atrevida que caracteriza al Heels Dance. Ese contraste entre la sensualidad y la fuerza necesaria para mantenerse en pie crea un efecto hipnótico: un baile que celebra tanto la técnica como la autoexpresión.

El Heels Dance tiene raíces en el burlesque y los espectáculos de showgirls de principios del siglo XX. Con el tiempo se ha ido mezclando con ritmos más contemporáneos, pero manteniendo su esencia, que está en la sensualidad, la seguridad y el control del cuerpo, habilidades necesarias para dominar los movimientos y mantener el equilibrio sobre los tacones.

El estilo se ha popularizado en los últimos años a la par de otros que celebran la libertad del cuerpo como el twerking y el cabaret. En la capital, cuatro academias ofrecen el estilo y cuentan ya con numerosos adeptos.

Paula Rosero, instructora de la academia Just Heels, recuerda cómo llegó a este estilo durante la pandemia, en 2020. “Toda la vida he bailado, desde que tengo memoria, pero cuando vi el Heels por primera vez, me enamoré”, cuenta. Su primera experiencia no fue perfecta: “La primera clase fracasé. Ni siquiera sabía cómo ponerme los tacones. Pero la profesora me dijo que tenía una sensualidad natural. Entonces pensé: me gusta este estilo y voy a seguir a ver hasta dónde puedo llegar”.

Con ella concuerda Adriana Mena, instructora en Tempo Dance School, quien señala que llegó al ‘Heels’ de la mano de la red social Tiktok, y se enganchó de inmediato. “Es un estilo con una feminidad que impresiona, y que requiere mucha técnica”, dice.

La improvisación o freestyle es parte del estilo, especialmente cuando se baila en solitario.

La improvisación o freestyle es parte del estilo, especialmente cuando se baila en solitario.Leonardo Velasco Palomeque

Redescubrir el cuerpo

En las clases de Heels Dance, los movimientos se enseñan paso a paso: caminar, girar, posar, y los body rolls que dan fluidez a la coreografía. El énfasis no está solo en los pies, sino en cómo cada parte del cuerpo acompaña la música. Cada giro sobre los tacones, cada balanceo de cadera, cada extensión de brazo está pensado para transmitir confianza y empoderamiento.

Paula Rosero describe cómo sus alumnas evolucionan del miedo inicial a la seguridad: “Todas llegan con miedo, ni siquiera quieren entrar o preguntar dónde está el baño. Pero trato de que mis clases sean un lugar donde puedan sentirse seguras, hasta para preguntar cómo poner el dedo del pie. Que sigan perdiendo miedo y se empoderen con el baile”.

Heels Dance no es solo una técnica; es un lenguaje que permite explorar la creatividad. La improvisación o freestyle es parte del estilo, especialmente cuando se baila en solitario. La música marca el ritmo, pero la interpretación depende de cada persona, de cómo decida conectar con su cuerpo y la melodía.

“Tratar de que la gente vea que esto es arte, no algo sexual, ha sido parte de mi proceso. Quiero abrirles la mente”, dice Adriana Mena, quien también destaca que el baile ayuda a superar la vergüenza y a fortalecer la confianza para hablar en público.

Además, Heels Dance tiene un impacto emocional y social. Permite a las personas explorar su creatividad, y se ha convertido en un espacio inclusivo, donde los asistentes pueden expresarse sin prejuicios. “Es un arte que da seguridad, que te ayuda a descubrir cosas de tu cuerpo que no imaginabas. Muchos hombres y mujeres alrededor del mundo se refugian en la danza como símbolo de identidad y descubren talentos que no sabían que podían explotar”, comenta Paula.

El Heels Dance se realiza sobre tacones altos que impulsan los movimientos.

El Heels Dance se realiza sobre tacones altos que impulsan los movimientos.Leonardo Velasco Palomeque

Jesyka Monar, una de las alumnas, resume la experiencia: “Me gustó sentirme más sexy, más entregada al baile y a mi cuerpo. También me encantó que era un baile en el que no era obligatorio tener pareja”. Para ella, y para muchos, Heels Dance se convierte en una celebración del movimiento y la autoexpresión sobre tacones que desafían el equilibrio y exaltan la actitud.

Difundirse en la urbe

Entre los referentes más conocidos de Heels Dance se encuentra Beyoncé, con coreografías icónicas como Single Ladies, que han popularizado el estilo a nivel mundial. También destacan bailarines y coreógrafos como Yanis Marshall, Jojo Gomez y Brian Friedman, quienes han llevado el Heels Dance a escenarios de todo el mundo.

A pesar de las múltiples interpretaciones y fusiones que ha experimentado, los instructores locales esperan que el estilo siga ganando difusión en la capital. “Es un desafío que va más allá del ejercicio, permite reinventarse desde la conexión íntima”, añade Mena.

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