
Qué hacer si alguien se ahoga: claves para actuar con calma y salvar una vida
La reacción correcta ante una situación de peligro puede proteger tanto a quien necesita auxilio como a quien intenta ayudar
Con la llegada de los meses de sol y vacaciones, miles de ecuatorianos visitan las playas del país para disfrutar del mar. En muchas de ellas existe presencia de rescatistas, preparados para responder ante emergencias. Sin embargo, no siempre están cerca cuando ocurre un incidente. En esos momentos, saber cómo actuar puede marcar una gran diferencia.
Para orientar a los bañistas, la atleta de larga trayectoria y entrenadora de natación experta en aguas abiertas, Dennisse Alarcón García, comparte recomendaciones claras y prácticas sobre cómo reaccionar cuando una persona corre peligro en el agua.
Mantener la calma puede salvar la vida
Cuando una persona siente que pierde el control en el agua, el miedo aparece de inmediato. Esa reacción puede agravar la situación. “Lo primero es mantener la calma. El pánico provoca que la persona se agote más rápido”, explica Alarcón.
Si una corriente arrastra al bañista, la reacción más común consiste en intentar nadar contra ella. Sin embargo, esa decisión suele aumentar el cansancio.
La entrenadora explica que lo más recomendable es flotar o nadar de espaldas durante algunos momentos para recuperar la respiración. Después conviene nadar en paralelo a la costa hasta salir de la corriente. Una vez fuera de ella, resulta más sencillo regresar a la orilla.
Cómo ayudar sin convertirse en otra víctima
Cuando un bañista observa a alguien en peligro dentro del mar, el impulso inmediato suele ser lanzarse al agua. Sin embargo, eso puede poner en riesgo a más personas. “La regla principal es no convertirse en otra víctima”, advierte Alarcón.
Uno de los errores más frecuentes consiste en intentar rescatar sin saber cómo hacerlo. Muchas emergencias terminan con las dos personas en peligro.
Entre las fallas más comunes se encuentran meterse al agua sin saber nadar bien, no pedir ayuda de inmediato o intentar sujetar a la víctima sin técnica. Una persona que se está ahogando suele entrar en un estado de desesperación y puede arrastrar al rescatista de forma involuntaria.
Por esa razón, siempre que sea posible, se debe intentar ayudar sin entrar al agua. Lanzar un objeto flotante, una cuerda o una tabla puede permitir que la persona se mantenga a flote.
Si la persona se encuentra lejos de la orilla, lo más seguro consiste en avisar a los rescatistas o llamar al 911. Un rescate directo solo debería intentarlo alguien con buena condición física, experiencia en el agua y en condiciones seguras del mar.
Lo que no debe hacerse en una emergencia en el mar
- Lanzarse al agua sin saber nadar bien.
- Intentar rescatar sin conocer técnicas adecuadas.
- No pedir ayuda de inmediato.
- Sujetar a la víctima sin técnica.
- Actuar sin evaluar las condiciones del mar.
Qué hacer después de sacar a alguien del agua
- Si la persona logra salir del mar, pero pierde el conocimiento, resulta clave actuar con rapidez.
- El primer paso consiste en verificar si respira. Si está inconsciente, pero respira, se la debe colocar de lado, en la llamada posición de recuperación, mientras llega la ayuda médica.
- Si la persona no respira, se debe iniciar de inmediato la reanimación cardiopulmonar (RCP). Esta maniobra incluye 30 compresiones torácicas seguidas de dos ventilaciones. El ritmo recomendado se sitúa entre 100 y 120 compresiones por minuto. La maniobra continúa hasta que la persona vuelva a respirar o llegue el personal de emergencia.
- En el mar, muchas tragedias ocurren por pánico o por rescates improvisados. Mantener la calma, pedir ayuda y actuar con conocimiento puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
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